Como nos complicamos la vida por pensar lo que pensamos
Porque llueve, porque hace sol, porque te han dicho algo, porque no te lo han dicho, porque se ha roto, porque al final se ha arreglado, porque te quieren, porque no te quieren, porque A y porque B, y porque todo lo que te sucede, sea bueno o malo, parece marcar en ti un tatuaje imposible de borrar. Todos en algún momento de nuestra vida hemos caído en este juego perverso de las circunstancias, donde nuestro estado emocional es el resultado de hechos que nos acontecen y no somos capaces de controlar.
Albert Ellis identificó este peligroso juego y lo denominó "creencias irracionales basadas en nuestra racionalidad", es decir, pensamientos que elaboramos de formar racional en nuestra mente, pero que llevan una dosis alta de irracionalidad que no somos capaces de ver. Su teoría es bastante sencilla, heredera de la mejor filosofía estoica, como veremos a lo largo de los especiales sobre filosofía que aparecerán en el blog. Así, si Epicteto decía: " Los hombres no se perturban por las cosas sino por la opinión que tienen de éstas"; Allis lo reformuló en que los acontacimientos (A), no determinan nuestros estado emocionales (C), sino que esos dependen de nuestra forma de encararlos e interpretarlos (B); por lo tanto, si somos capaces de cambiar nuestros esquemas mentales, podremos llegar alcanzar estados emocionales más estables.
Ellis llegó a identificar 11 creencias irracionales:
1. "Es una necesidad extrema para el ser humano adulto el ser amado y aprobado por prácticamente cada persona significativa de la sociedad"
2. "Para considerarse uno mismo valioso se debe ser muy competente, suficiente y capaz de lograr cualquier cosa en todos los aspectos posibles".
3. "Cierta clase de gente es vil, malvada e infame y que deben ser seriamente culpabilizados y castigados por su maldad".
4. "Es tremendo y catastrófico el hecho de que las cosas no vayan por el camino que a uno le gustaría que fuesen".
5. "La desgracia humana se origina por causas externas y la gente tiene poca capacidad o ninguna, de controlar sus penas y perturbaciones"
6. "Si algo es o puede ser peligroso o temible, se deberá sentir terriblemente inquieto por ello y deberá pensar constantemente en la posibilidad de que esto ocurra"
7. "Es más fácil evitar que afrontar ciertas responsabilidades y dificultades en la vida"
8. "Se debe depender de los demás y se necesita a alguien más fuerte en quien confiar"
9. "La historia pasada de uno es un determinante decisivo de la conducta actual, y que algo que le ocurrió alguna vez y le conmocionó debe seguir afectándole indefinidamente"
10. "Uno deberá sentirse muy preocupado por los problemas y las perturbaciones de los demás"
11. "Invariablemente existe una solución precisa, correcta y perfecta para los problemas humanos, y que si esta solución perfecta no se encuentra sobreviene la catástrofe"
Seguro que te reconoces en muchas de estas creencias irracionales.
La filosofía que no te han enseñado en el colegio
Todos recordamos las clases de filosofía de nuestra época del instituto, por lo general, impartidas por un profesor siempre peculiar, con esa imagen tan característica que los identificaba a leguas. Esos recuerdos, como decía, podrán ser buenos o malos dependiendo del gusto por la asignatura y el interés del maestro en impartirla. Sin embargo, a pesar del empeño y el esfuerzo, de la pasión y la entrega que nuestro extraño profesor de filosofía mostrara, no nos lo contaron todo.
Estoy seguro que más de uno me dirá que estoy loco, pues de pocas asignaturas se juntaban tantas hojas para estudiar, con autores y más autores, ideas y palabras para memorizar y muchas, casi en la mayoría de los casos, difíciles de comprender. Lo normal era que el profesor de filosofía mostrase los signos de un deterioro psicológico, pues nadie en sus cabales puede terminar bien el intento de aprender filosofía. O así pensábamos la gran mayoría de los alumnos. Y ahora voy yo y defiendo que había mucho más, como si todo aquello fuese poco, pero así es, en el instituto no nos enseñaron toda la filosofía que debían habernos mostrado y lo que es peor, ocultaron aquella parte más valiosa e importante para nosotros, la que nos hubiese ayudado a moldear nuestro lado emocional y sentimental.
La filosofía antiguamente, no sólo era una forma de teorizar sobre las grandes preguntas que asaltaban nuestra existencia en el mundo, sino también una praxis, es decir, una forma de actuación, de acción ante la vida. Como expresó en su día el filósofo estadounidense Henry David Thoreau:
Lamentablemente esa es la parte que nuestros profesores y la mayoría de los programas de filosofía esconden a sus alumnos, precisamente el lado de la moneda que más utilidad y servicio podría hacer en un momento tan ajetreado de emociones y sentimientos como es la adolescencia. Y es que, cuanto antes aprendamos a vivir y convivir con nuestro lado emocional y sentimental, antes lograremos alcanzar los pilares necesarios para la felicidad.
Y precisamente la felicidad, lo bueno o lo justo eran lo que intentaban captar y entender los grandes autores que hemos estudiado. Sin embargo, de ellos solo conocemos su vertiente más gnoseológica, a saber, la forma en qué conocemos, cómo lo conocemos y qué podemos llegar a conocer, todo ello junto, claro está, con la metafísica y la persecución infatigable de la demostración de la existencia de un ser superior. Resulta evidente que se olvidaron de explicarnos el PARA QUÉ, no porque los grandes pensadores se olvidaran de ello, que no lo hicieron, sino porque alguien ha considerado que esa parte no merecía nuestra atención.
Si bien es cierto que no todos los filósofos dan una respuesta a ese "para qué", nos llevaremos una sorpresa cuando nos salimos del camino marcado y nos adentramos en las respuestas que muchos de ellos han dado a esa cuestión.
Esa es la intención de la sección que hoy presento en SMARTRATEGY, que recorramos juntos esos senderos no marcados de la filosofía y descubramos esa filosofía emocional que no nos han contado. Nos adentraremos en la Grecia Clásica de la mano de Sócrates, Platón y Aristóteles. Iremos al encuentro de unos filósofos desconocidos como los epicúreos y los estoicos que nos sorprenderán por sus afirmaciones. Daremos un salto hacia la filosofía racionalista de la mano de Descartes para luego entrar de lleno en el pensamiento empirista de Locke y Hume. De la mano de Kant entraremos en la Ilustración y conoceremos posteriormente, la aportación de Fichte al Romanticismo. Oiremos, mejor dicho, leeremos a Hegel y sabremos cómo modifica el Utilitarismo Stuart Mill. Nos daremos cuenta de que Nietzsche es algo más que la muerte de dios. Prestaremos atención a lo que nos tiene que decir Heidegger sobre el hombre en el mundo y dedicaremos una entrada especial a la filosofía analítica de Frege, Russelll y Wittgenstein. Nos detendremos para saber que es eso de la filosofía de la conciencia de Bergson. Y alguna que otra sorpresa más.
Un camino apasionante que nos permitirá ver que la filosofía es algo más que lo que nos enseñaron en el colegio.
Estoy seguro que más de uno me dirá que estoy loco, pues de pocas asignaturas se juntaban tantas hojas para estudiar, con autores y más autores, ideas y palabras para memorizar y muchas, casi en la mayoría de los casos, difíciles de comprender. Lo normal era que el profesor de filosofía mostrase los signos de un deterioro psicológico, pues nadie en sus cabales puede terminar bien el intento de aprender filosofía. O así pensábamos la gran mayoría de los alumnos. Y ahora voy yo y defiendo que había mucho más, como si todo aquello fuese poco, pero así es, en el instituto no nos enseñaron toda la filosofía que debían habernos mostrado y lo que es peor, ocultaron aquella parte más valiosa e importante para nosotros, la que nos hubiese ayudado a moldear nuestro lado emocional y sentimental.
La filosofía antiguamente, no sólo era una forma de teorizar sobre las grandes preguntas que asaltaban nuestra existencia en el mundo, sino también una praxis, es decir, una forma de actuación, de acción ante la vida. Como expresó en su día el filósofo estadounidense Henry David Thoreau:
Ser filósofo no consiste en el mero formular pensamiento sutiles, ni siquiera fundar una escuela [...]. Consiste en resolver algunos de los problemas de la vida, no en el ámbito teórico, sino en el práctico.Ese camino para facilitar el devenir diario se visualiza muy bien en las filosofías orientales, que todavía guardan la esencia de aportar, no sólo una forma teórica de entender el mundo, sino también todo un código de acción ante el hecho mágico que supone vivir. Sin embargo, esa característica no es exclusiva del pensamiento oriental, también el occidental tenía y tiene ese componente que nos permite construir nuestro yo y nuestra mente para la acción.
Lamentablemente esa es la parte que nuestros profesores y la mayoría de los programas de filosofía esconden a sus alumnos, precisamente el lado de la moneda que más utilidad y servicio podría hacer en un momento tan ajetreado de emociones y sentimientos como es la adolescencia. Y es que, cuanto antes aprendamos a vivir y convivir con nuestro lado emocional y sentimental, antes lograremos alcanzar los pilares necesarios para la felicidad.
Y precisamente la felicidad, lo bueno o lo justo eran lo que intentaban captar y entender los grandes autores que hemos estudiado. Sin embargo, de ellos solo conocemos su vertiente más gnoseológica, a saber, la forma en qué conocemos, cómo lo conocemos y qué podemos llegar a conocer, todo ello junto, claro está, con la metafísica y la persecución infatigable de la demostración de la existencia de un ser superior. Resulta evidente que se olvidaron de explicarnos el PARA QUÉ, no porque los grandes pensadores se olvidaran de ello, que no lo hicieron, sino porque alguien ha considerado que esa parte no merecía nuestra atención.
Si bien es cierto que no todos los filósofos dan una respuesta a ese "para qué", nos llevaremos una sorpresa cuando nos salimos del camino marcado y nos adentramos en las respuestas que muchos de ellos han dado a esa cuestión.
Esa es la intención de la sección que hoy presento en SMARTRATEGY, que recorramos juntos esos senderos no marcados de la filosofía y descubramos esa filosofía emocional que no nos han contado. Nos adentraremos en la Grecia Clásica de la mano de Sócrates, Platón y Aristóteles. Iremos al encuentro de unos filósofos desconocidos como los epicúreos y los estoicos que nos sorprenderán por sus afirmaciones. Daremos un salto hacia la filosofía racionalista de la mano de Descartes para luego entrar de lleno en el pensamiento empirista de Locke y Hume. De la mano de Kant entraremos en la Ilustración y conoceremos posteriormente, la aportación de Fichte al Romanticismo. Oiremos, mejor dicho, leeremos a Hegel y sabremos cómo modifica el Utilitarismo Stuart Mill. Nos daremos cuenta de que Nietzsche es algo más que la muerte de dios. Prestaremos atención a lo que nos tiene que decir Heidegger sobre el hombre en el mundo y dedicaremos una entrada especial a la filosofía analítica de Frege, Russelll y Wittgenstein. Nos detendremos para saber que es eso de la filosofía de la conciencia de Bergson. Y alguna que otra sorpresa más.
Un camino apasionante que nos permitirá ver que la filosofía es algo más que lo que nos enseñaron en el colegio.
El año que quieres
Cerremos los ojos por un momento y dejemos volar a la imaginación. Pensemos que se ha presentado ante nosotros un ser mágico como un hada o un genio que nos promete hacer realidad todos nuestros deseos. No podemos dejar pasar la oportunidad, ¿verdad?. Que fantástico sería que eso fuese real ¡Pues lo es!. Todos nosotros llevamos dentro a ese genio o esa hada capaz de transformar nuestros sueños en realidad.
El nuevo año que inauguraremos en breves horas es el momento, ese golpe de suerte que siempre estamos llorando que llegue, sí, gracias a él hemos encontrado la lámpara mágica que tanto tiempo llevamos buscando. Pero se trata de una lámpara algo especial, no porque tenga una forma diferente a la de los genios de "Las mil y una noche" o "Simbad el Marino", sino porque si la frotamos saldrá un genio que misteriorsamente, es idéntico a nosotros. ¿Un fraude? Todo lo contrario.
Nosotros poseémos todo el poder necesario para convertir en real nuestros sueños y lo único que tenemos que hacer es querer hacerlo. Todos, absolutamente todos tenemos dentro la palanca para poner en marcha lo que deseámos.
Miremos cara a cara a ese genio que ha salido de la lámpara, reconozcamonos en el brillo intenso de sus ojos nuestra constancia y esfuerzo, reconozcamos en sus manos que son nuestras manos la habilidad para hacer cosas que no pensabamos ser capaces de hacer, en su corazón la pasión y entrega que es nuestra pasión y entrega, que esa sonrisa y felicidad que dibujan sus labios no deja de ser la sonrisa y la felicidad que está en los nuestros.
Nosotros somos el motor de nuestro cambio, la semilla del fruto que deseamos recoger, está en nosotros, está en nuestro "compropiomiso", ponte en marcha, levántate, emprende y disfruta del camino.
El nuevo año que inauguraremos en breves horas es el momento, ese golpe de suerte que siempre estamos llorando que llegue, sí, gracias a él hemos encontrado la lámpara mágica que tanto tiempo llevamos buscando. Pero se trata de una lámpara algo especial, no porque tenga una forma diferente a la de los genios de "Las mil y una noche" o "Simbad el Marino", sino porque si la frotamos saldrá un genio que misteriorsamente, es idéntico a nosotros. ¿Un fraude? Todo lo contrario.Nosotros poseémos todo el poder necesario para convertir en real nuestros sueños y lo único que tenemos que hacer es querer hacerlo. Todos, absolutamente todos tenemos dentro la palanca para poner en marcha lo que deseámos.
Miremos cara a cara a ese genio que ha salido de la lámpara, reconozcamonos en el brillo intenso de sus ojos nuestra constancia y esfuerzo, reconozcamos en sus manos que son nuestras manos la habilidad para hacer cosas que no pensabamos ser capaces de hacer, en su corazón la pasión y entrega que es nuestra pasión y entrega, que esa sonrisa y felicidad que dibujan sus labios no deja de ser la sonrisa y la felicidad que está en los nuestros.
Nosotros somos el motor de nuestro cambio, la semilla del fruto que deseamos recoger, está en nosotros, está en nuestro "compropiomiso", ponte en marcha, levántate, emprende y disfruta del camino.
diciembre 31, 2012
Posted by Alberto Fernández
Citas y reflexiones para un año nuevo
"Si hay algo constante, es la quejumbre de todos los tiempos acerca de la inmoralidad dominante, por comparación con las épocas anteriores. Esto hace pensar que se trata de un reiterado espejismo, que lleva a abultar los males presentes e idealizar lo pretérito."
Julián Marías, filósofo español.
"Lloraba porque no tenía zapatos hasta que vi un hombre que no tenía pies."
Proverbio persa
"Somos tan imprudentes que vagamos por tiempos que no son nuestros y no pensamos en el único que nos pertenece. Que cada uno examine sus pensamientos. Los hallará todos ocupados en el pasado o en el futuro."
Blasie Pascal, filósofo y científico francés.
"Haz acopio de aquellas cosas que dependen únicamente de ti: sinceridad, dignidad, fortaleza, bondad, libertad, sencillez, seriedad en los propósitos, grandeza de ánimo."
Marco Aurelio, emperador romano.
"Pensar es fácil, actuar es difícil. Actuar de acuerdo con lo que se piensa es lo más difícil que hay en el mundo."
Goethe, escritor alemán
"El río había aprendido que lo importante en la vida es ser fiel, es permanecer, perseverar, es tener esperanza, es saber comenzar siempre. Dentro de sí, en la zona más silenciosa de su ser, le surgía la vida, le nacía un mamantial."
Santiago Ramón y Cajal, científico español. Parábola del Río Mazariegos.
"Si tienes las antenas bajadas y tu espíritu está cubierto por las nieves del escepticismo y el hielo del pesimismo, te has hecho viejo aunque tengas veinte años."
Konosuke Matsushita, filósofo y empresario japonés.
La triada del éxito: Acción, Cuidado y Respeto.
Existen multitud de definiciones para la palabra éxito y la misma cantidad de fórmulas para alcanzarlo. Uno no tiene más que acercarse a internet y comprobrar la ingente información que podemos encontrar sobre liderazgo, management o logro de objetivos.
Yo era uno de esos que no paraba de buscar y bucar, intentando encontrar el artículo, el libro o el ensayo oportuno que me abriése los ojos sobre como alcanzar el éxito, y por ende, ofrecerme uno de esos trucos fantásticos para lograrlo. Pero entre ustedes y yo, no funcionaban. ¿Por qué?
Antes no era capaz de dar una respuesta a esa pregunta, pero un buen día, asistiendo a un seminario organizado por Escuela de Inteligencia, comprendí que no resultaban útiles porque no partían de la pregunta adecuada. La mayoría de las soluciones se encuadraban en respuestas que daban contestación a preguntas del tipo: "¿quieres ser un hombre de éxito?", "¿quieres que tu empresa triunfe?", "¿harto de fracasar?". Eran cuestiones a las que solo podía existir una respuesta evidente, "sí", y nada más contestarnos algo que ya sabíamos, nos lanzaban una serie de herramientas para que lo lográramos.
La pregunta que cambio mi percepción del tema, de hecho, la que provocó un cambio en mi forma de entender ya no el mundo de la empresa, sino mi propia vida era.... ¿PARA QUÉ TE LEVENTAS TODAS LAS MAÑANAS?.
En un primer momento, puede parecer una cuestión fácil de responder, pero no debemos dejarnos caer en el juego de las respuestas instrumentales del tipo "para pagar las facturas", "para trabajar", "para sacarme una carrera". Estar al día de nuestras deudas, acudir a nuestro puesto laboral o estudiar para lograr un título no nos obligan a levantarnos, son los pasos que debemos realizar en muchos casos para dar respuesta a la verdadera contestación a la pregunta. Evidentemente, cada uno tendrá la suya, pero debemos darnos una que de verdad sea un fin, no un objetivo o una meta. Las sutilizas son mínimas, pero tremendamente importantes.
Una vez que tenemos una contestación, podemos pasar a ver lo que aprendí en la Escuela de Inteligencia y yo llamo la triada del éxito:
Las tres ideas fuerza anteriores están íntimamente relacionadas a la pregunta que centra todo nuestro proceso, el ¿para qué...?. Ya que una vez dada la contestación:
La ventaja de la triada del éxito no es su gran utilidad a nivel personal, sino que también supone una magnífica forma de lograr los objetivos de entes mayores, como por ejemplo una empresa. Ya que una compañía también debe dar respuesta a esa pregunta que está centralizando todo el artículo. Mucha empresas han olvidado por completo cual era su objetivo en el momento de su fundación y la gran mayoría de ellas, lo han desvirtuado e incluso ignorado, perdiendo parte de su auténtica esencia.
Yo era uno de esos que no paraba de buscar y bucar, intentando encontrar el artículo, el libro o el ensayo oportuno que me abriése los ojos sobre como alcanzar el éxito, y por ende, ofrecerme uno de esos trucos fantásticos para lograrlo. Pero entre ustedes y yo, no funcionaban. ¿Por qué?
Antes no era capaz de dar una respuesta a esa pregunta, pero un buen día, asistiendo a un seminario organizado por Escuela de Inteligencia, comprendí que no resultaban útiles porque no partían de la pregunta adecuada. La mayoría de las soluciones se encuadraban en respuestas que daban contestación a preguntas del tipo: "¿quieres ser un hombre de éxito?", "¿quieres que tu empresa triunfe?", "¿harto de fracasar?". Eran cuestiones a las que solo podía existir una respuesta evidente, "sí", y nada más contestarnos algo que ya sabíamos, nos lanzaban una serie de herramientas para que lo lográramos.
La pregunta que cambio mi percepción del tema, de hecho, la que provocó un cambio en mi forma de entender ya no el mundo de la empresa, sino mi propia vida era.... ¿PARA QUÉ TE LEVENTAS TODAS LAS MAÑANAS?.
En un primer momento, puede parecer una cuestión fácil de responder, pero no debemos dejarnos caer en el juego de las respuestas instrumentales del tipo "para pagar las facturas", "para trabajar", "para sacarme una carrera". Estar al día de nuestras deudas, acudir a nuestro puesto laboral o estudiar para lograr un título no nos obligan a levantarnos, son los pasos que debemos realizar en muchos casos para dar respuesta a la verdadera contestación a la pregunta. Evidentemente, cada uno tendrá la suya, pero debemos darnos una que de verdad sea un fin, no un objetivo o una meta. Las sutilizas son mínimas, pero tremendamente importantes.
Una vez que tenemos una contestación, podemos pasar a ver lo que aprendí en la Escuela de Inteligencia y yo llamo la triada del éxito:
Las tres ideas fuerza anteriores están íntimamente relacionadas a la pregunta que centra todo nuestro proceso, el ¿para qué...?. Ya que una vez dada la contestación:
- La idea fuerza de la acción nos recuerda que todos los actos que hagamos a partir de entonces, deben acercarnos a dicha respuesta. Se trata de poner en práctica todos los comportamientos que necesitamos para avanzar y descartar todos aquellos que nos hagan retroceder.
- El cuidado, nos dice que para lograr lo deseado, debemos cuidarnos. También nos recuerda que es muy difícil cuidar a los demás, si antes no lo hacemos con nosotros mismos.
- Por último, el respeto nos marca el límite que debe guiar nuestras acciones, no todo vale para alcanzar nuestra meta, se trata de no hacernos daño ni hacerlo a los demás.
La ventaja de la triada del éxito no es su gran utilidad a nivel personal, sino que también supone una magnífica forma de lograr los objetivos de entes mayores, como por ejemplo una empresa. Ya que una compañía también debe dar respuesta a esa pregunta que está centralizando todo el artículo. Mucha empresas han olvidado por completo cual era su objetivo en el momento de su fundación y la gran mayoría de ellas, lo han desvirtuado e incluso ignorado, perdiendo parte de su auténtica esencia.
Sin embargo, para que esta herramienta funcione a nivel empresarial, debe cumplirse un requisito de equilibrio fundamental, sus directivos deben ser capaces de aplicar a nivel personal, la triada del éxito. Solo si los responsables han interiorizado de verdad esas ideas fuerza, serán capaces de dotar a la compañía e interiorizar en el alma de la misma, la acción, el cuidado y el respeto. Al fin y al cabo, como nos enseñó el profesor Covey, es muy difícil, por no decir imposible, lograr victorias públicas sin antes habar logrando victorias privadas.
diciembre 20, 2012
Posted by Alberto Fernández
Firmas Smart (I): Tiempo de innovación sobrevenida
Comenzamos en Smartrategy una nueva sección donde recogeremos artículos que destilen una forma diferente de entender la empresa y el mundo, esa visión inteligente, esa mirada smartrategy.
Estamos en tiempos de transformación, zarandeados por los cambios y con una sensación de impotencia que amenaza con llevarse por delante el capital emocional que teníamos acumulado como sociedad, como empresas y como personas. La incertidumbre nos ofrece su cara menos amable y cada vez nos sentimos más desarmados ante ella. En un contexto de ruido, bronca y declaraciones altisonantes nos cuesta encontrar el camino para, de verdad, tomar algo la iniciativa.
Estamos en tiempos de transformación, zarandeados por los cambios y con una sensación de impotencia que amenaza con llevarse por delante el capital emocional que teníamos acumulado como sociedad, como empresas y como personas. La incertidumbre nos ofrece su cara menos amable y cada vez nos sentimos más desarmados ante ella. En un contexto de ruido, bronca y declaraciones altisonantes nos cuesta encontrar el camino para, de verdad, tomar algo la iniciativa.
Son tiempos de innovación. Sí, de
innovación. Una innovación sobrevenida, que nos viene encima, y que nos hace
sentirnos más objeto que sujeto de la misma. Es lo que tiene la innovación, que
quieras tú o no lo quieras, ésta se produce. Todos somos agentes de la innovación,
activos o pasivos, pero agentes de la innovación.
Cuando se produce un cambio de la
magnitud que estamos sufirnedo, el riesgo de vernos permanentemente superados
por las circunstancias, es evidente. Todo el capital emocional que una
organización tiene corre el riesgo de desaparecer tras el continuo golpeteo de
cirscuntancias externas que se le imponen. Surge la desconfianza, la
desesperanza y el desconsuelo y la organnización, perdida su alma y su fuerza
emocional, tiende a caer en el desánimo y corre el riesgo de desaparecer.
Una innovación sobrevenida es algo
que se nos impone, y por eso nos pilla siempre menos preparados. Qué diferente
es la situación cuando se trata de una innovación anticipada, en la que somos
más agentes activos que pasivos. Una innovación anticipada responde a una
cultura de innovación entendida como un proceso. Una cultura que hace de la
innovación algo estratégico y no puramente operativo. Es una cultura de la
anticipación, que también tiene sus riesgos, pero que permite activar mucho más
el capital emocional de toda la organización.
Es evidente que las circunstancias
nos han pillado con el paso cambiado, pero no podemos permitirnos el lujo de la
pura resignación, porque eso acabaría con nuestras posibilidades de futuro. Da
la sensación de que estamos deambulando por el cuadritátero como el boxeador al
borde del K.O.
¿Cuál es la actitud que debemos
adoptar? Necesitamos buscar dentro de nosotros las fuerzas que todavía tenemos.
Buscar dentro el punto de apoyo para aguantar el tirón y empezar a darle la
vuelta a la situación. Necesitamos activar el capital emocional que nos queda
para parar el golpe pensar en empezar a
tomar la iniciativa.
Y esto tiene que ver con los valores
que necesitamos recuperar. Son unos valores que hablan de trabajo duro, del
gusto por las cosas bien hechas, de la austeridad y la solidaridad. También
hablan de trabajar en equipo, de tomar la iniciativa, aunque entrañe riesgos y
perseverar.
Tenemos que ser flexibles para
adaptarnos a los cambios que no hemos sido capaces de anticipar y, por eso, nos
va a resultar especialmente duro el tránsito, y tenemos que empezar a construir
la nueva cultura de la innovación anticipada. Pensar en el plazo inmediato,
pero construir las bases del futuro. Es el reto de las situaciones de crisis
como la actual. Para eso, trabajar los valores es clave. Y también activar la
cooperación, una cooperación activa. Los valores y la cooperación son
fundamentales para recuperar el capital emocional. Pero, ¿cómo lo hacemos? El
liderazgo es la respuesta. Es la llave para activar la cooperación y recuperar
los valores. Necesitamos un liderazgo práctico, que busque soluciones, que
actúe. Necesitamos un liderazgo de los hacedores. Tenemos que huir de frases
grandilocuentes y hacer. Menos palabras y más hechos. Afrontar los problemas y
darles soluciones. Y necesitamos hacerlo rápido, porque en todo esto el tiempo
vuelve a ser fundamental.
El liderazgo de los hacedores es un
liderazgo que pone fuerzas en marcha. Necesitamos poner fuerzas en marcha más
que vender soluciones mágicas que, desafortunadamente no existen. El peligro de
la superficialidad en el que ha caído nuestra sociedad lleva a la exigencia de
soluciones inmediatas, concretas y que, además, no cuestan esfuerzo. Pro ese
camino no tenemos nada que hacer. El camino es otro. Como decía Antoine de
Saint-Exupéry: “En la vida no hay soluciones, sino fuerzas en marcha. Es
preciso crearlas y las soluciones vienen.”
Por último, el liderazgo de los
hacedores tiene que activar el espíritu de lucha y combatir la desesperanza.
Son tiempos duros, tiempos de innovación sobrevenida. Pero no nos podemos
permitir el lujo de dejarnos llevar, porque como decía el poeta Miguel
Hernández: “Quien se para a llorar, quien se lamenta contra la piedra hostil
del desaliento, quien se pone a otra cosa que no sea el combate, no será
vencedor, será un vencido lento.” No debemos olvidar que nuestra respuesta en
el presente condicionará nuestro futuro. Un futuro en el que las fuerzas en
marcha nos hagan protagonistas de tiempos de innovación, pero de innovación
anticipada.
diciembre 11, 2012
Posted by Alberto Fernández
diciembre 03, 2012
Posted by Alberto Fernández


