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No quieras ser Superman, trabaja por ser Batman.

Una de las lecciones más valiosas de la inteligencia emocional y de la programación neuro-lingüística (P.N.L.) es que el lenguaje no es algo neutro, sino que nos aporta siempre algo, tanto en positivo como en negativo, por eso debemos ser cuidadosos con lo que comunicamos, tanto a nosotros mismos como a los demás. Es cierto que en la mayoría de los casos son sutilezas, pequeñas diferencias de matiz que a la mayoría de la gente le pueden parecer superfluas, pero que no lo son. Al fin y al cabo, no es lo mismo decir "yo controlo mi tiempo" a "yo gestiono mi tiempo", porque evidentemente nadie controlar el tiempo, sin embargo, todo el mundo puede gestionarlo.

Estas diferencias se vuelven mucho más cruciales cuando se relacionan con procesos de crecimiento personal, profesional o se está hablando de entornos laborales, donde los conflictos son la mayoría de las veces ocasionados por comunicar mal. 

Así, podemos ver todavía mejor esa importancia del lenguaje en un artículo publicado el día 26 de Diciembre, en el suplemento Emprendedores y Empleo del diario Expansión titulado "Aunque no lo sepas, tienes superpodres profesionales". Se afirma que algunos empleados tienen los superpoderes de la invisibilidad, el control del tiempo, leer la mente, visionario y por último, flexibilidad / resiliencia.

Calificar ya de entrada ciertas habilidades profesionales con superpoderes puede dar a entender a quien no los tenga, que se trata de cosas vedadas para él y que no puede adquirir, pues eso son los superpoderes, algo que se tiene de forma bien natural o debido a un hecho providencial y que no se puede aprender. Y un experto en talento y recursos humanos debe vigilar ese discurso, porque en mayor o menor grado, muchas de las habilidades profesionales y más las que se describen en el artículo, pueden aprenderse. Por lo tanto, no se trata de superpoderes, sino de skills que un empleado puede adquirir si se lo propone. Se trata, ya lo comprenderán al final, de ser Batman y no Superman.

Metidos ya lleno en faena comenzamos por hablar del primer superpoder, la invisibilidad. A mi modo de entender, según se defiende en el artículo, ni siquiera supone una habilidad deseada:

Pasar inadvertido puede ayudarte a concentrarte en tus tareas o a acceder a información exclusiva...

Personalmente, no creo que pasar inadvertido sea algo positivo y descrito el superpoder como se hace, parece más que el fin del profesional es ser un espía capaz de lograr información secreta y que no debe conocerse.  Si en vez de invisibilidad se hablase de "discreción", la cosa cambiaría. La invisibilidad es no estar visible, por tanto, no estar presente, y no creo que ningún líder quiera en un equipo una persona que por mucho que cumpla con sus tareas, no aporte, no sume y no se implique. Estaríamos ante el típico empleado sombra o fantasma, del que nada conocemos y nada sabemos más que cumple con mandado y punto.

Sin embargo, ante los evidentes peligros que la invisibilidad supone en el entorno laboral, pues en el artículo solo pueden mostrar una ventaja e inmediatamente saltan a sus múltiples problemas, la solución a ser invisible es, según Ignacio Belinchón, director de People Excellence:

estos trabajadores deben convertirse en personas muy necesarias para los demás, de manera que su especialización y sus capacidades les mantengan visibles.

No pongo en duda las virtudes de la especialización en un determinado momento, pero convertirse en personas muy necesarias tiene un deje a que la organización se vuelva dependiente de ellos. En mi opinión, fomentar la dependencia no es saludable, por lo tanto, habría que transformar esa "muy necesarias para los demás" en "muy útiles para los demás" lo cual transmite un valor más cercano a la inter-dependencia que a la dependencia.

El segundo superpoder es el control del tiempo.  El reloj no puede controlarse, puede gestionarse, pero nunca se someterá a nuestra voluntad por mucho que lo intentemos. Así, como dice para mi acertadamente José Manuel Casado, socio de 2.C Consulting, este superpoder es:
 saben administrarse, son eficientes con los recursos y el tiempo y tienen la capacidad para trabajar en varios proyectos

Que no es otra cosa que saber gestionar el tiempo, como bien indica Gonzalo Martínez de Miguel, director de Infova:
 si pierdes la pelea de la gestión del tiempo hay muchas otras batallas que van detrás, como el déficit de dirección, la falta de comunicación del equipo o el descuido de la planificación. Con esta capacidad, también tenemos la posibilidad de dar marcha atrás al tiempo, revisar nuestro pasado y así saber arreglar lo que no ha funcionado

Ahora bien, matizaría a las palabras del Sr. Martínez de Miguel que no podemos dar marcha atrás al tiempo, pues viajar en él, de momento, no es posible, por lo tanto, no debemos perder energías en ello, mucho menos en revisar nuestro pasado, que debemos convertir en ocuparnos del presente, el único modo temporal donde se puede actuar.

El tercer poder descrito es mi favorito, la capacidad de leer la mente. porque me cuesta creer en la telepatía. Aunque el articulo lo reduce al final a la intuición, esta habilidad no es leer la mente, me gusta como lo define el diccionario de la RAE:

Percibir íntima e instantáneamente una idea o verdad, tal como si se la tuviera a la vista.

Es decir, no se trata de simplemente acertar lo que está pensando una persona, sino también de entender una idea, un problema, una situación de forma rápida, casi instantánea. Muchas veces la intuición tiene detrás un gran bagaje basado en la experiencia, como ocurre cuando alguien que más trayectoria en un campo es capaz de dar con ese quid que soluciona un problema a la primera.

Posteriormente también intenta relacionarse el superpoder de leer la mente con la empatía y la inteligencia emocional, con lo que estoy totalmente de acuerdo, pero como decía Elsa Punset al finalizar su sección en el programa REDES, "no es magia, es inteligencia emocional", que aquí podríamos transformar en "no es un superpoder, es inteligencia emocional".

Saber escuchar y preguntar, que nos lleva a comunicarnos de forma correcta, reconocer nuestras emociones y los sentimientos que nos provocan, nos ayudan a potenciar esa empatía y reconocer o intuir lo que puede estar pasándole por la cabeza a otra persona, pero nunca podremos leer su mente. E incluso un auténtico experto en inteligencia emocional, siempre hará preguntas e intentará asegurarse de lo que percibe es lo cierto, incluso intentará hacérselo ver antes a la otra persona, si ésta está de acuerdo con saberlo..

Nuestro cuarto superpoder es lo que en el artículo llaman "visionario".  Se vuelve otra vez a mezclar ciertas dosis de intuición con una determinada visión, capacidad para la acción, determinación, creencias y pasión. Mientras leía esa lista de capacidades no podía dejar de pensar en un emprendedor y me preguntaba, por qué no le llamarán emprendimiento en vez de visionario Al fin y al cabo, un emprendedor es aquella persona que tiene una visión propia, pasión por su idea, ganas de ponerla en marcha, determinación y la creencia de que va a triunfar.

Ahora bien, personalmente no comparto la idea cuando en el artículo menciona que el ser visionario, es una capacidad que:

dotará de habilidades de liderazgo, de comunicación y de gestión de las emociones

 No. Lo que te dotará de las habilidades de liderazgo, comunicación y gestión de las emociones no es que seas visionario porque muchos son auténticos dictadores carentes de la más mínima capacidad de gestión de las emociones, otros simplemente son predicadores en el desierto y sin capacidad de liderazgo y muchos, tienen una gran visión y no saben como comunicarla. Para dotarse de liderazgo, comunicación y gestión de las emociones, hay que aprender, desarrollar nuestras potencialidades, conocernos, hacer un proceso de transformación y estar abierto al cambio, es decir, de talento, esa suma de conocimientos y habilidades. Por muy visionario que sea uno, no se adquiere la capacidad de tener inteligencia emocional.

Y por último, el quinto superpoder llamado "flexibilidad/resiliencia" donde otra vez se vuelven a mezclar y confundir términos. Dice Genoveva Vera, coach ejecutiva experta en liderazgo:

El empleado resiliente es muy demandado por las empresas, ya que no sólo sabe salir airoso de trabajos retadores, sino que cuenta además con grandes capacidades para enfrentarse y adaptarse a los cambios

La resiliencia, definida de forma breve, es la capacidad para sobreponerse y salir de procesos adversos y dolorosos en el plano emocional. Un reto profesional no tiene porque suponer algo parecido y saber adaptarse a los cambios, si éstos no son negativos en lo emocional, no implican resiliencia. En este sentido, estamos hablando de capacidad de adaptación e incluso flexibilidad.

Aquí juega mucho si la empresa sabe proponer retos o amenazas, y es en las amenazas donde la resiliencia es una capacidad fundamental. Para ello, hay que conocer muy bien la matriz Actitud / Aptitud:




La resiliencia se da en todos los cuadrantes menos en la situación vivida como un reto, por eso, en los retos no es necesaria esa capacidad.

Comprobamos por lo tanto, que no es cuestión de superpodores, sino de habilidades que todo el mundo puede desarrollar y trabajar para lograr en mayor o menor medida. No se trata de ser Supermán con superpoderes incluidos, sino Batman, una persona de carne y hueso que con esfuerzo, dedicación, tesón, pasión y sacrificio desarrolla sus potencialidades al máximo. Se Batman, ya que nunca podrás ser Superman, los superpodores no existen.

Volkswagen y la industria del motor tienen un problema de malos humos

Comienzo con una cita de Adam Smith de su libro, La teoría de los sentimientos morales:
En la carrera por la riqueza, los honores y los ascensos, el hombre puede correr tan deprisa como le sea posible y tensar cada uno de sus nervios y músculos para dejar atrás a sus competidores. Pero si empuja o tira por tierra a alguno de ellos se termina la indulgencia del espectador. Esto es violar el reglamento, no jugar limpio, y eso no puede admitirse.
Hemos defendido siempre en Smartrategy que una empresa debe ser ante todo íntegra, ni sexy, ni fuerte, ni grande, el futuro de las empresas que sean íntegras. Y lo defendemos con mucha más fuerza y energía a raíz del escándalo denunciado por la EPA (Environmental Protection Agency) o Agencia de Protección Medioambientan de los Estados Unidos, por el fraude en la medición de gases contaminantes producidos por una serie de vehículos de Volkswagen y que tiene visos, por lo visto, de afectar a muchos más fabricantes.

Una empresa no puede permitirse el privilegio de perder su estatus de coherencia por una decisión estratégica cuyo único fín sea incrementar las ventas, no todo vale para vender, no todo vale para aumentar los beneficios, no todo vale para hacer subir los ratios de ROI o ROE para el inversor. No todos los caminos son igual de válidos desde un punto de vista ético y además, eso es algo que el mercado cuando lo descubre, acaban haciendo pagar a las empresas que deciden transitar por esas vías tan discutibles.

Volkswagen en el eje PENSAR-DECIR-HACER tenía diferentes discursos lo cual origina que se diesen las situaciones de ser no consecuentes, incoherentes e incongruentes. Esa ruptura interna además, provoca una ruptura con el entorno, donde se encuentran sus stakeholders, principalmente sus clientes y sus inversores. El daño hecho a la marca a niveles de imagen de marca y nivel reputacional son tremendos, y tardarán mucho tiempo en recuperarse.

Así trucaba Volkswagen los coches para "rebajar" las emisiones.
FUENTE: EXPANSIÓN
Las primeras consecuencias son la caída de la confianza de los inversores como puede comprobarse en la caída a día de ayer, de un 20% en el valor de sus acciones, a lo que hay que sumar de momento, como se comunico en el profit warning correspondiente, una partida de provisiones de 6.500 millones de euros. Pero a ello, habrá que ver como este hecho, influirá en la variable más importante de cualquier empresa, los clientes, que dependiendo de como evalúen el hecho, pueden agraver la situación haciendo disminuir las ventas al no comprar más coches de la marca.

Ahora que el daño está hecho, la pregunta es, qué hacer para minimizarlo y volver a recuperar la confianza del entorno, es decir, de los inversores y los clientes. El primer paso está dado, es reconocer que lo hemos hecho mal, solo admitiendo que nos hemos equivocado, podemos dar el primer paso para arreglar el problema. Después toca:

INTEGRIDAD: Ser lo más pronto posible una empresa íntegra, lo que nos lleva a ser una empresa que provoca cambios positivos en su entorno y posee una ejemplaridad pública positiva.
LIDERAZGO: Que los líderes salgan a gestionar la situación, no los jefes. No se trata ya de un ordeno y mando, sino de volver a recuperar la senda correcta perdida. 
REPARACIÓN DEL DAÑO: Modificar sin coste alguno para los clientes, los arreglos necesarios para que las mediciones en las emisiones sean las correctas.
COMUNICACIÓN: Acompañar cualquier decisión y medida, con una política de comunicación clara, concisa y transparente. Nada que ocultar.
CONFIANZA: Recuprear la confianza de los stakeholders, sobre todo consumidores e inversores.
SENTIMIENTO DE PERTENENCIA: Estas crisis no solo afectan a clientes y accionistas, sino también a los propios trabajadores de la empresa. En ellos se ha efectuado un daño a su orgullo de pertenencia, eso que tantas veces decimos que es tan difícil de conseguir. Si la plantilla encargada del diseño, implantación y montaje del dispositivo no sabía nada, su confianza y sentimiento de pertenencia estará por los suelos. Es necesario volver a levantar su compromiso con la organización, hacerles volver a sentirse orgullosos del equipo para el que trabajan. 
NUEVA CULTURA ORGANIZACIONAL: Elaborar un plan de gestión de la crisis así como otro que marque los pasos una vez esta concluya y lleve a la compañía a una nueva cultura organizacional.
Quiero terminar con unas palabras de Howard Schultz, reflejo de lo que significa ser una empresa íntegra:

Me viene una palabra a la mente cuando pienso en nuestra empresa y en nuestra gente. Esa palabra es “amor”. Amo Starbucks porque todo lo que hemos intentando está empapado de humanidad. De respeto y dignidad. De pasión y alegría. De compasión, comunidad y responsabilidad. De autenticidad. Éstas son las piedras angulares de Starbucks, la fuente de nuestro orgullo.

Vacas, perros y estrellas en nuestro desarrollo profesional

Una de las cosas más valiosas que un asesor, un consultor o un coach nos pueden proporcionar son herramientas que usar para la meta que nos hemos planteado. Eso es precisamente lo que hoy traigo a Smartrategy, una herramienta que entre vacas, perros, estrellas e incógnitas nos permitirá afinar en nuestro desarrollo profesional, si bien es aplicable en multitud de otros entornos.

De hecho, la herramienta en si no es de mi invención, sino que es producto del trabajo de la consultora americana Boston Consulting Group, cuya idea fue llevada un paso más adelante por la consultora también norteamericana, McKinsey, de la cual ya hemos hablado en este blog aplicada a la gestión de proyectos. Hay que remarcar que muchos confunden la herramienta que mostramos hoy, la "matriz BCG", con otra que también es producto de la consultora, pero cuyo nombre es "entornos genéricos de Boston Consulting Group", "la estrategias genéricas de Porter" o bien "análisis Porter de las cinco fuerzas". Mientras que la primera suele usarse para procesos internos, la segunda es claramente para entornos externos.

La matriz BCG se construye con dos ejes, uno horizontal  que representa el crecimiento o inversión y otro horizontal que representa la participación relativa en el mercado, tal que así:



El cambio que propongo yo es cambiar el nombre del eje horizontal por "satisfacción personal" y tendremos una herramienta que nos puede dar pistas sobre decisiones que debemos tomar y ver que nos dicen.

Del cruce de los dos ejes obtenemos cuatro dimensiones que llamaremos incógnita, estrella, vaca y perro que analizaremos a continuación:

Incógnita: Es aquella situación que nos demanda una alta inversión de nuestra energía personal pero cuya satisfacción personal de momento es baja, y digo de momento, porque debido a la gran aportación inicial de energía, puede bien convertirse en una estrella o bien en un perro. Por lo general, es la situación de partida de cualquiera de nuestras decisiones cuando nos salimos de nuestra zona de confort. Un ejemplo sería buscar un trabajo nuevo, lo cual implica un gasto de energía alto sin saber si el nuevo destino será mejor o peor que el actual.
 Estrella: Una acción que sabemos nos va exigir una inversión muy alta de energía pero que también sabemos que nos va a reportar una recompensa alta. Es lo que podíamos denominar una acción ganadora. Ejemplos como dejar de fumar, comer más sano, hacer más deporte o incluso empezar a tener una actitud pro-activa en nuestro trabajo pueden caer bajo este cuadrante.
Vaca: Nos encontramos ante una situación que nos exige poco consumo de energía pero que nos reporta mucho bienestar. Sirvan de ejemplos cuando hemos empezado hacer deporte y llevamos ya cierto tiempo practicándolo, un hobby que se nos de particularmente bien, una tarea profesional que no nos suponga un reto.
Perro: Aquella acción que nos demanda poca energía pero que tampoco nos reporta mucho bienestar, son por lo general, situaciones rutinarias que sabemos que tenemos que hacer, pero que nos incordian un poco.  Mientras que la rutina de la vaca es algo que nos agrada, la rutina del perro nos desagrada. Ejemplos pueden ser cualquier tramitación burocrática, una tarea profesional como archivar documentación o limpiar los platos después de cocinar. Lo bueno es que de muchos perros podemos deshacernos, mientras que de unos pocos no. Lo importante es dotar al perro de una diferenciación que lo vuelva atractivo.

 La matriz nos enseña también la importancia del cambio, ya que lo que hoy es una estrella, mañana puede ser una vaca, o lo que es una vaca transformare en un perro. Por ello, debemos estar siempre  en continua aceptación del cambio, buscando nuevas incógnitas de las cuales pueden surgir nuevas estrellas, acciones ganadoras que tarde o temprano, se volverán vacas. Si así queremos, claro está.

Trabajo, emociones y las necesidades de tu jefe

Las emociones son como el agua, se filtran por cualquier pequeño hueco y es muy difícil, sino imposible, hacerlas desaparecer. Forman una parte esencial de nuestra personalidad y además, contribuyen de una forma sustancial e importante a nuestro talento, pues dotan de significado y sentido a nuestra actitud. Sin embargo, nos han enseñado a reprimirlas públicamente, sobre todo en nuestro entorno laboral. Nos repiten una y otra vez que tenemos que caminar, pero insisten que lo hagamos con una pierna menos, preciosa contradicción.

Si nos centramos exclusivamente en nuestro trabajo, nos enfrentamos a entornos cada vez más competitivos, donde cualquier aporte de valor diferencial puede suponer estar un paso más cerca de un objetivo y sin embargo, decidimos emprender la carrera hacia la meta a la pata coja, porque de forma voluntaria en la mayoría de los casos, decidimos amputarnos una pierna. Luego pretendemos correr con soltura e incluso, no caernos. Pues en vez de seguir la marcha, sentémonos un momento y reflexionemos. Yo lo haré con ustedes en voz alta.

Hace unos días, un gran amigo que vive en Londres trabajando para uno de los grupos de comunicación más importantes del mundo anglosajón,  estuvo de visita por Madrid y se hospedó en mi casa. En esas charlas sobre lo divino y lo humano entre dos amigos que se ponen al día, surgió una frase que me llamó poderosamente la razón, más o menos cito textualmente:
Yo a mi jefe no solo le aporto mi trabajo, sino que también le cubro una necesidad emocional. Le aporto seguridad en un momento de grandes cambios en la compañía, y eso lo tiene muy en cuenta.
¡Vaya!, pensé, eso si que es correr con las dos piernas hacia tu objetivo. Mi amigo no es que simplemente cumpla con sus obligaciones profesionales, sino que aporta un valor diferencial frente al resto de sus compañeros, ya que emocionalmente ha logrado comunicar y transmitir a su jefe una componente que él necesitaba ver cubierta, en este caso un sentimiento de incertidumbre e inseguridad, fruto del  miedo a los cambios que se están produciendo en su empresa. Así, mi amigo no solo es un profesional que hace bien sus tareas, sino que también hace disminuir ese miedo y por tanto, aumentar un bien que su jefe anda buscando, la seguridad. ¿Cuál creen que será el posicionamiento de mi amigo en la mente de su jefe?

En este caso en concreto, el valor aportado es positivo y genera beneficios para las partes implicadas. Pero, y esta es la primera lección que tenemos que desaprender, las emociones no se pueden ocultar, están siempre presentes, incluso en el trabajo, por lo tanto, si no las gestionamos, en vez de comunicar una actitud positiva, podemos estar transmitiendo una negativa, cuya consecuencia sea, tomando el ejemplo anterior, aumentar la inseguridad de nuestro jefe. Aquí es evidente que el posicionamiento difiere mucho del de nuestro amigo.

La segunda lección a desaprender es una derivada de la primera, no hay emociones buenas o malas, sino simplemente hay emociones. Y ya que van a estar presentes de forma consciente o inconsciente en nuestra vida, mostrémoslas de una forma inteligente y que aporten de forma positiva a nuestro talento. Así lograremos un valor diferencial que nos posicionará de un modo beneficioso en el entorno competitivo de nuestras empresas.

Por último, la tercera lección a desaprender es que las emociones no se pueden gestionar, son algo irracional sobre lo que poco podemos hacer. Nuestro ámbito de influencia y actuación es más amplio y poderoso de lo que en principio solemos pensar. Por lo general, solemos pensar que para cambiar cosas, debemos actuar en el entorno, lo cual supone tener en cuenta que hay una cantidad ingente de variables que no vamos a poder gestionar. Debemos comprender que para que se produzcan cambios en el exterior, lo primero que debemos cambiar es nuestro interior, y ahí, es donde entra el aprender a gestionar nuestras emociones. Hay profesionales altamente cualificados que nos pueden acompañar y enseñar en esa labor de gestionar de una forma inteligente las emociones.

Una vez desaprendido y aprendido sobre las emociones que nos acompañan y sabemos usarlas y aprovecharlas, estaremos en disposición de ofrecer ese valor diferencial, ese talento ya no mutilado en nuestra empresa y lograr que nuestra valoración profesional tenga un criterio positivo más. En nuestras manos está el seguir corriendo cojo o con todo nuestro talento en el asador.
junio 26, 2014
Posted by Alberto Fernández

Descubriendo al jefe infiltrado

Estrenamos en España el programa "El jefe infiltrado", versión patria de la idea de Stephen Lambert creada en el año 2009 para el canal cuatro de la B.B.C. y que en 2010, dio el salto hacia la norteamericana C.B.S. Posteriormente el formato fue expandiéndose por varios países del mundo como Italia, Australia, Alemania, Austria, Noruega o Canadá entre otros.

El guión es, en principio, bien sencillo, se toma a un directivo de una compañía, se le caracteriza y disfraza para pasar inadvertido ante sus empleados y así, en primera persona y en directo, el jefe disfrazado puede comprobar la marcha de su negocio. Sería como un "mystery shopping" de la dirección que podríamos llamar "mystery management", con el doble juego que nos permite la palabra.

Como todo formato televisivo de estas características, ver por ejemplo el famoso "Pesadilla en la cocina", habrá una parte de espectáculo para atraer y enganchar a la audiencia, pero también ofrecerá oportunidades para aprender sobre los diferentes problemas a los que el directivo se va a enfrentar. Así, entre peleas, gritos, lloros, risas y demás, si permanecemos atentos podremos obtener alguna que otra lección importante que aplicar a nuestra gestión empresarial. Sin embargo, y siendo consciente de que seré tachado de presuntuoso y sabelotodo, diré que muchos de los problemas que descubrirá el jefe infiltrado, no necesitaban para ser descubiertos, de toda esa parafernalia.

La cuestión principal a la que se enfrentarán todos los directivos disfrazados será, en una u otra forma, un problema de ACTITUD. Ello derivará en multitud de signos:

  1. Trato poco adecuado e incluso, mal educado al cliente.
  2. Escaso respeto por el reglamento interno de la compañía.
  3. Poco nivel de atención y detalle en tareas clave.
  4. Actitud pasiva, nada pro-activa que puede incluso ir del enfado, la frustración e incluso al uso de la violencia activa e incluso, pasiva.
  5. Comportamientos a la defensiva que derivan en negativas a la escucha, la mejora y los intentos de cambio si antes no se detecta el verdadero problema de la cuestión.

Como podemos comprobar, estamos hablando de cuestiones que básicamente tienen que ver con el comportamiento, no con los medios físicos o las condiciones laborales que tiene que soportar el trabajador. Ahora bien, si queremos dar respuesta a la pregunta de por qué se comporta nuestro empleado de esa forma, no podemos dejar de lado el entorno laboral, que muy posiblemente esté, si no bien originando a lo mejor el problema, si fomentándolo o incrementándolo.

La situación que sufre en estos casos el jefe es parecida a la del mito de la Caverna de Platón y bailará entre la sorpresa y el enfado. Sin embargo, muchos no se darán cuenta de que es el propio sistema, la propia organización y estructura de la empresa, la que está permitiendo que sucedan esos hechos. Y aunque los vicios de la compañía pueden ser muchos, yo me centraré en la gestión de los "recursos humanos".

Personalmente, no me cansaré de repetir una y otra vez que la más importante es la política de personas, llamémosle recursos humanos, que la compañía despliegue. En España, uno de los principales puntos de mejora es cambiar nuestra orientación a la hora de la contratación, de la aptitud hacia la actitud. Podemos tener al ingeniero, al economista o al profesional con la mejor trayectoria académica y de conocimientos que pensemos, pero si su actitud no se integra en la compañía, no tendremos TALENTO, tendremos PROBLEMAS. Como ya dijo en su día Tjerk Hooghiemstra (1):

La mayoría de las organizaciones actúan a la inversa: contratan sobre la base de las acreditaciones académicas (graduados provenientes de buenos colegios y universidades), suponiendo que los candidatos aportarán, o se les podrán inculcar, las motivaciones y rasgos de carácter adecuados. En términos de coste/eficacia, es preferible contratar a personas con "una base apropiada" (motivos y rasgos de carácter) y luego formarles en los conocimientos y capacidades necesarias para realizar un trabajo específico.
Y lo que es peor de todo, cuando nos topamos con un empleado cuya actitud no es la correcta, tampoco optamos por lo que sería la respuesta más lógica, que es averiguar por qué se está comportando así y ver si podemos cambiarla, recurriendo si es necesario al apoyo de profesionales del coaching o el mentoring.

Luego nos extrañamos que cuando como jefes, nos disfrazamos y nos ponemos a ver como están nuestros empleados, las cosas estén como están, pero es que como dice la sabiduría popular, "no hay peor ciego que aquel que no quiere ver."


BIBLIOGRAFÍA

(1) Gestión integrada de recursos humanos, en Las Competencias: Clave para una gestión integrada de los recursos humanos. HayGroup. Deusto. 

La cultura del esfuerzo es insuficiente.

Una de las palabras que más se escucha a los padres que tienen cierta edad y sobre todo a los abuelos, es eso de que los jóvenes de hoy no tenemos muy desarrollada la cualidad del esfuerzo. Los expertos hablan de una falta de "cultura del esfuerzo", sobre todo en la educación. Se nos da a entender que hemos dejado de lado esa capacidad de sacrificio, lucha o denuedo a la hora de ver cumplidos nuestros deseos u objetivos.

David Roncero comparte un artículo de Pilar Jericó publicado en El País titulado Dónde está la cultura del esfuerzo. La autora dice en el mismo:

Necesitamos recuperar la cultura del esfuerzo. Es el único camino para desarrollar el talento, para ser competitivo como persona y como sociedad.
Personalmente estoy de acuerdo al cincuenta por ciento con la afirmación de la Sra. Jericó. Entiendo el talento como la unión de dos dimensiones, la actitud y la aptitud, es decir, la suma de nuestra inteligencia emocional más nuestra inteligencia racional, lo que sabemos y como lo ponemos en marcha. Bajo mi óptica, centrarse en el esfuerzo es como hacer ejercicio con una sola pierna o un solo brazo.

Mi propuesta es que necesitamos recuperar además de la cultura del esfuerzo, también la cultura de la procuración. Y aunque esforzar y procurar pueden usarse como sinónimos, etimológicamente no significan lo mismo:

Esforzar: Proviene del latín y está formado por el prefijo "ex-" y el sufijo "fortis (fuerza)". El prefijo "ex-" significa "desde, a consecuencia de, a causa de, por causa de" y "fortis" es "valiente, decidido". Por tanto, esfuerzo es "desde lo valiente, a causa de ser valiente, por causa de lo valiente, lo decidido".
Procurar: Compuesto del prefijo latino "pro-" más el sufijo "curar". El prefijo "pro-" denota "en virtud de, en favor de, a cambio de" y "curar" es "cuidar". Procurar es por tanto, "en virtud de cuidar, a cambio de cuidar, en favor de cuidar". 
 Quizás la diferencia sea demasiado sutil, pero es fundamental y se ve más claro cuando ponemos el sujeto a esas acciones. El esfuerzo es algo personal e implica únicamente al individuo, sin embargo, procurar  hace referencia al entorno, a los medios, en tener presente y cuidar lo que nos rodea. Como explica Pedro María Olive en Diccionario de sinónimos de la lengua catellana (1891):

El que se esfuerza saca todos los recursos de sí mismo; el que procura se vale de todos los medios exteriores que se le ocurran. El primero solo confía en sus fuerzas, y trabaja por darlas toda la extensión y vigor que considera necesitar para lograr su fin; el segundo solo atiende a este, y se vale de cuanto cree puede coadyuvar a él. Cuando hago todos mis esfuerzos para levantar un peso enorme, solo me valgo para hacerlo de mis propias fuerzas: cuando procuro levantarlo, además de mis propias fuerzas, empleo máquinas, auxilios, maña.

Por lo tanto, no solo es necesario cuando deseamos obtener un deseo u objetivo, poner toda nuestra energía, fuerza o valentía, sino que también necesitamos conocer qué instrumentos, herramientas o estrategias vamos a usar. Y ambas cualidades son necesarias para actuar con talento, pues de nada vale empeñarse en atornillar un tornillo con un martillo, como tan insuficiente es tener el destornillador y no querer usarlo con la energía necesaria.
marzo 20, 2014
Posted by Alberto Fernández

A tu equipo qué les propones, amenazas o retos

Una de las primeras herramientas que aprende todo estudiante de dirección de empresas es el análisis DAFO (SWAT en inglés), útil y sencilla que ayuda a la hora de tomar ciertas decisiones. Sin embargo, existe otra matriz (entre muchas otras, claro está), que debería enseñarse, ya no solo en las escuelas de negocio sino en todos los ámbitos educativos, me refiero a la matriz Aptitud / Actitud:



La importancia de la anterior matriz se entiende a partir del momento que aceptamos que clasificar un hecho de amenaza o reto, depende de tres factores:


Existe un factor externo, sobre el cual no siempre tenemos capacidad de influencia directa y un factor interno, en el cual siempre que deseemos, podemos actuar e influir. Ese mundo interno está constituido por:
  • Aptitudes: que son el reflejo de nuestra educación, nuestros conocimientos
  • Actitudes: la forma en como podemos en marcha lo que sabemos, es decir, el "know how", nuestras habilidades o "skills" junto con nuestro comportamiento.
Bajo estos condicionantes, la amenaza es una situación en la que un individuo u organización, no posee ni la aptitud y ni los conocimientos necesarios para enfrentarse a ella. El reto, al contrario, es aquella situación donde se poseen tanto la aptitud como actitud necesarias para llevarlo a cabo. Comprobamos rápidamente, que la amenaza es estática, nos deja quietos pero el reto, es dinámico, nos mueve a la acción.

Esto nos lleva a que cuando enfrentemos a nuestros equipos ante un acontecimiento, debemos saber si todos lo viven y experimentan como un reto o como una amenaza, pues ello influirá en el rendimiento del mismo. Y ya no sólo bajo la perspectiva de la amenaza, sino de los otros dos cuadrantes restantes: la ansiedad y la insensatez.

Debemos ocuparnos, y esa es una de nuestra tarea como gestor y líder de equipos, en trasladar siempre a las personas que forman nuestro grupo, al cuadrante que enmarca el reto. Para ello, disponemos de toda una serie de herramientas y soluciones:

El paso de la amenaza al reto supone una inversión tanto en formación técnica y de contenidos como una mejora de la actitud de los integrantes de nuestro equipo, por ello, son necesarios cursos, seminarios, jornadas e incluso, la colaboración profesional de coachs y expertos en desarrollo profesional y personal.
 El camino de la ansiedad y el estrés, es decir, de una situación de inseguridad, hacia el cuadrante reto, se motiva a través de la comunicación, explicando detalladamente en qué consiste el reto y mejorando el ánimo y la actitud de nuestro equipo con expertos en desarrollo profesional y personal.
Mucho más peligroso que la situación anterior de ansiedad, es el cuadrante de la insensatez, la del kamikaze.  Porque mientras que en la ansiedad y en la amenaza, uno se encuentra parado, en este caso, uno se pone en marcha desconociendo por completo las consecuencias que hacerlo puede ocasionar. Para evitar esa situación, es necesario que las personas que integran nuestro equipo no caigan en este cuadrante, ello se logra mediante la formación de aptitudes necesarias para desempeñar la labor de enfrentar el reto lo mejor posible.

En nuestras manos está enfrentar a nuestros equipos a situaciones de amenaza o a situaciones de reto.

El liderazgo se trabaja

Habrán escuchado miles de veces la pregunta de si el líder nace o se hace. Al respecto, existen multitud de teorías que intentan desentrañar los misterios que rodean esa mágica y extraña figura, comprender el qué, el cómo, el dónde, el cuándo y el por qué de la existencia de ese tipo de personas.

Mi respuesta es que el líder nace y se hace, por la misma razón que hay músicos, escritores o deportistas que tienen una cualidad especial, pero hay otros que logran los mismos éxitos a base aprender y prepararse para ello. Hacerse con una serie de actitudes y aptitudes hacia el liderazgo, no deja de ser parecido a lo necesario para lo que se exige en otro tipo de arte, música o deportes.

Hablo por tanto, de dos tipos globales de liderazgo, uno innato y otro adquirido. El primero, el liderazgo innato, es aquel que ciertas personas, dotadas de una cualidad o cualidades especiales propias las orientan a lograr el liderazgo de una forma más asequible y sencilla que el resto. El segundo, el liderazgo adquirido, engloba a todas aquellas personas que deciden asumir un papel determinado de protagonismo y prepararse para ello aprendiendo una serie de conocimientos y habilidades. Ésto no significa que uno sea mejor que el otro, simplemente son el mismo resultado pero obtenido por distinto camino.

Sin embargo, se debe dejar claro que aunque la persona con liderazgo innato posea una especie de don natural para liderar, que su camino sea más sencillo o menos dificultoso en comparación con el liderazgo adquirido, no supone carta blanca. Ambos deben trabajar duro para lograr alcanzar esa meta. No podemos pensar que tener un talento natural es suficiente, como casi todas las cosas en esta vida, sin dedicación, esfuerzo, sacrificio y pasión, no hay liderazgo. Mozart tenía un don natural para la música, parecía que ésta brotaba en su cabeza de forma mágica. Y quizás fuese así, pero también no es menos cierto que desde muy niño, dedicó muchas horas de esfuerzo y trabajo para aprender música. Estaba simplemente canalizando su don natural y poniéndolo en marcha. El otro lado lo tenemos en Beethoven, estudioso de la música, sus composiciones musicales reflejan las muchas horas de dedicación que empleaba para su creación. Lo que está claro es que tanto uno como el otro, se convirtieron en líderes musicales para la historia de la música.

Llegados a este punto, nos preguntamos, ¿todo el mundo puede convertirse en un líder?. Mi respuesta es tajante, , todo el mundo puede convertirse en un líder, otra cosa es que logre ser reconocido como tal. Pues el liderazgo para que se entienda como tal, se consigue gracias a los demás. No hay líder sin seguidores.

Tenemos por tanto que un líder nace y puede hacerse, que incluso aquellos que tienen el don deben esforzarse por desarrollarlo, que no es suficiente con tenerlo. También que todos podemos ser líderes, pero una cosa está clara, no todos lo son, ¿por qué?, ¿por qué unos acaban consiguiendo seguidores y otros no? Muchos son los candidatos y pocos son los elegidos, sin duda, pues por mucho que uno lo deseé, sin seguidores difícilmente se puede ejercer el papel de líder, sea éste del tipo que sea. Por lo tanto, una vez desarrollado el talento natural o aprendido lo necesario para convertirse en uno es, ¿cómo se logran los seguidores?

Existen multitudes de respuestas, hay quienes hablan del carisma, la capacidad para cautivar, la retórica, la valentía, las ideas, una visión determinada, etc. Y al respecto diré que todas son ciertas, pero son también características o cualidades del charlatán o del embaucador. ¿Qué es entonces, lo que diferencia al líder de esos perfiles tan alejados de él? La coherencia, pero eso es otra historia amigos míos y la explican de forma maravillosa aquí. ¡Anímense y léanla!
septiembre 18, 2013
Posted by Alberto Fernández

Copia lo que funciona: invierte como una empresa

Si no inviertes en ti, estás acabado. En el competitivo entorno empresarial, es por todos conocido el mantra de que hay de sacar el máximo rendimiento posible a los recursos disponibles, sobre todo cuando de invertir dinero se trata. Cuando un empresario se decide por una inversión, su mayor objetivo es que el dinero invertido crezca, es decir, invierte  x para obtener x+y.
La mayoría de las grandes empresas tienen claro que el recurso más importante que tienen son sus empleados, y que de la eficiencia y eficacia de estos, dependen los resultados y, por lo tanto, los beneficios de la empresa. Las empresas líderes han sido pioneras  en invertir en novedades que suponen un beneficio en cuanto a rendimiento se refiere.
Pensemos en unos sencillos ejemplos que han supuesto toda una revolución en el mundo empresarial como son el portátil y el teléfono móvil. Ambos han permitido la deslocalización del lugar del trabajo, una mayor presencia del profesional, un incremento de la respuesta a las necesidades del cliente, pero también, más comodidad para el empleado mejorando sus recursos, haciendo más eficaz y eficiente su tiempo de trabajo o suprimiendo limitaciones de comunicación y tareas rutinarias.
Hoy en día las empresas líderes, además de en tecnología, están viendo los beneficios de invertir en sus empleados. Con el paso del tiempo, los empresarios se han dado cuenta que un empleado pleno es un empleado que trabaja mejor y se identifica en mayor grado con los objetivos de la empresa. Al principio, la inversión en los trabajadores se resumía a formación técnica (entendida como aquella orientada a la lógica de negocio que manejaban), sin embargo, en la actualidad, están invirtiendo en el desarrollo de habilidades intra e inter personales.
¿No te lo crees? Te enseñaré algunos ejemplos. En Arboria&Ausonia desarrollaron un curso titulado “Energía y emociones” donde los empleados aprendían hábitos saludables de preparación física, nutrición y relajación así como técnicas de autogestión emocional. El banco Santander ha creado su propio centro formativo llamado Centro Corporativo de Conocimiento y Desarrollo El Solaruco, por el cual han pasado ya más de 60.000 personas. El despacho profesional de abogacía Garrigues creó también su propia escuela con varios programas formativos para sus empleados. Otra entidad financiera, Banesto en este caso, vienen desarrollando desde el año 2008 una estrategia formativa completa para cada uno de los niveles que existen dentro de su estructura organizativa, de esta forma, si un empleado asciende a un mando intermedio, recibirá la formación necesaria para desempeñar sus funciones de manera óptima. Por último, aunque no la última Kimberly Clark, una multinacional norteamericana con presencia en nuestro país, es conocida por sus políticas de inversión en gestión del talento y formación.
Sin embargo, ya no basta con formar, ahora hay que formar y hacerlo de una manera diferenciada y con una clara aportación de valor. Y uno de los campos dentro del desarrollo personal que cumple esas nuevas exigencias es la formación basada en inteligencia emocional y coaching. Los beneficios de estas inversiones van directamente a la persona y al trabajador, pero su retorno se muestra de manera clara en la empresa. Como ya hemos dicho, el empresario no desperdicia su dinero, y la pregunta que puede surgir es qué beneficio obtiene el empresario. Tener empleados plenos, con sus objetivos en la vida claros y motivados hace que la productividad aumente, la creatividad esté más presente, los equipos se relacionen de forma más saludable. El razonamiento es fácil: si mis “herramientas” son personas y tengo personas afiladas y afinadas, mis herramientas funcionarán mucho mejor. Las mejores orquestas sinfónicas del mundo son un claro ejemplo de lo importante que es que cada miembro esté en perfectas condiciones.
La pregunta que yo me planteo ahora es: ¿cuánto tiempo tardaremos en darnos cuenta de que esta inversión es valiosa para toda la sociedad en general?
Mucha gente estará pensando que cuando los ordenadores portátiles y los teléfonos móviles surgieron eran muy caros y la duración era la que era, sin embargo, la inversión en desarrollo personal no tiene duración. Una vez que se pasa por un proceso personal, el cambio que se produce en nosotros es para siempre y nos puede ayudar a vivir de forma más intensa y feliz. La pregunta es ¿cuánto vale nuestra felicidad?
A menudo escucho que vivimos momentos de cambio, que deberíamos empezar a hacer las cosas de forma diferente. Sin embargo, seguimos haciendo lo mismo. Una sociedad es un grupo de individuos, somos tú y yo,  y nuestro vecino, nuestra pareja, nuestro amigo de la infancia o del trabajo, así que si queremos cambiar la sociedad, el cambio debe surgir de nosotros y una de las herramientas que nos pueden apoyar en este cambio es el coaching y, sobre todo, la inteligencia emocional.
Por una vez, adelantémonos al tiempo e invirtamos en nuestro cambio personal y hagamos de esta sociedad un lugar mejor donde vivir y ser feliz.

Este artículo ha sido escrito en colaboración con David Roncero Dominguez.
septiembre 11, 2013
Posted by Alberto Fernández

¿En qué escalón estás hoy?

¿Conoces la escalera que te lleva al piso de los retos logrados?



febrero 05, 2013
Posted by Alberto Fernández

Como nos complicamos la vida por pensar lo que pensamos

Porque llueve, porque hace sol, porque te han dicho algo, porque no te lo han dicho, porque se ha roto, porque al final se ha arreglado, porque te quieren, porque no te quieren, porque A y porque B, y porque todo lo que te sucede, sea bueno o malo, parece marcar en ti un tatuaje imposible de borrar. Todos en algún momento de nuestra vida hemos caído en este juego perverso de las circunstancias, donde nuestro estado emocional es el resultado de hechos que nos acontecen y no somos capaces de controlar.

Albert Ellis identificó este peligroso juego y lo denominó "creencias irracionales basadas en nuestra racionalidad", es decir, pensamientos que elaboramos de formar racional en nuestra mente, pero que llevan una dosis alta de irracionalidad que no somos capaces de ver. Su teoría es bastante sencilla, heredera de la mejor filosofía estoica, como veremos a lo largo de los especiales sobre filosofía que aparecerán en el blog. Así, si Epicteto decía: " Los hombres no se perturban por las cosas sino por la opinión que tienen de éstas"; Allis lo reformuló en que los acontacimientos (A), no determinan nuestros estado emocionales (C), sino que esos dependen de nuestra forma de encararlos e interpretarlos (B); por lo tanto, si somos capaces de cambiar nuestros esquemas mentales, podremos llegar alcanzar estados emocionales más estables. 

 Ellis llegó a identificar 11 creencias irracionales: 

 1. "Es una necesidad extrema para el ser humano adulto el ser amado y aprobado por prácticamente cada persona significativa de la sociedad" 

 2. "Para considerarse uno mismo valioso se debe ser muy competente, suficiente y capaz de lograr cualquier cosa en todos los aspectos posibles". 

3. "Cierta clase de gente es vil, malvada e infame y que deben ser seriamente culpabilizados y castigados por su maldad". 

4. "Es tremendo y catastrófico el hecho de que las cosas no vayan por el camino que a uno le gustaría que fuesen". 

5. "La desgracia humana se origina por causas externas y la gente tiene poca capacidad o ninguna, de controlar sus penas y perturbaciones" 

6. "Si algo es o puede ser peligroso o temible, se deberá sentir terriblemente inquieto por ello y deberá pensar constantemente en la posibilidad de que esto ocurra" 

7. "Es más fácil evitar que afrontar ciertas responsabilidades y dificultades en la vida" 

8. "Se debe depender de los demás y se necesita a alguien más fuerte en quien confiar" 

9. "La historia pasada de uno es un determinante decisivo de la conducta actual, y que algo que le ocurrió alguna vez y le conmocionó debe seguir afectándole indefinidamente" 

10. "Uno deberá sentirse muy preocupado por los problemas y las perturbaciones de los demás" 

11. "Invariablemente existe una solución precisa, correcta y perfecta para los problemas humanos, y que si esta solución perfecta no se encuentra sobreviene la catástrofe"

Seguro que te reconoces en muchas de estas creencias irracionales.
enero 31, 2013
Posted by Alberto Fernández

La triada del éxito: Acción, Cuidado y Respeto.

Existen multitud de definiciones para la palabra éxito y la misma cantidad de fórmulas para alcanzarlo.  Uno no tiene más que acercarse a internet y comprobrar la ingente información que podemos encontrar sobre liderazgo, management o logro de objetivos.

Yo era uno de esos que no paraba de buscar y bucar, intentando encontrar el artículo, el libro o el ensayo oportuno que me abriése los ojos sobre como alcanzar el éxito, y por ende, ofrecerme uno de esos trucos fantásticos para lograrlo. Pero entre ustedes y yo, no funcionaban. ¿Por qué?

Antes no era capaz de dar una respuesta a esa pregunta, pero un buen día, asistiendo a un seminario organizado por Escuela de Inteligencia, comprendí que no resultaban útiles porque no partían de la pregunta adecuada. La mayoría de las soluciones se encuadraban en respuestas que daban contestación a preguntas del tipo: "¿quieres ser un hombre de éxito?", "¿quieres que tu empresa triunfe?", "¿harto de fracasar?".  Eran cuestiones a las que solo podía existir una respuesta evidente, "sí", y nada más contestarnos algo que ya sabíamos, nos lanzaban una serie de herramientas para que lo lográramos.

La pregunta que cambio mi percepción del tema, de hecho, la que provocó un cambio en mi forma de entender ya no el mundo de la empresa, sino mi propia vida era.... ¿PARA QUÉ TE LEVENTAS TODAS LAS MAÑANAS?.

En un primer momento, puede parecer una cuestión fácil de responder, pero no debemos dejarnos caer en el juego de las respuestas instrumentales del tipo "para pagar las facturas", "para trabajar", "para sacarme una carrera".  Estar al día de nuestras deudas, acudir a nuestro puesto laboral o estudiar para lograr un título no nos obligan a levantarnos, son los pasos que debemos realizar en muchos casos para dar respuesta a la verdadera contestación a la pregunta. Evidentemente, cada uno tendrá la suya, pero debemos darnos una que de verdad sea un fin, no un objetivo o una meta. Las sutilizas son mínimas, pero tremendamente importantes.

Una vez que tenemos una contestación, podemos pasar a ver lo que aprendí en la Escuela de Inteligencia y yo llamo la triada del éxito:


Las tres ideas fuerza anteriores están íntimamente relacionadas a la pregunta que centra todo nuestro proceso, el ¿para qué...?. Ya que una vez dada la contestación:

  1. La idea fuerza de la acción nos recuerda que todos los actos que hagamos a partir de entonces, deben acercarnos a dicha respuesta. Se trata de poner en práctica todos los comportamientos que necesitamos para avanzar y descartar todos aquellos que nos hagan retroceder.
  2. El cuidado, nos dice que para lograr lo deseado, debemos cuidarnos. También nos recuerda que es muy difícil cuidar a los demás, si antes no lo hacemos con nosotros mismos.
  3. Por último, el respeto nos marca el límite que debe guiar nuestras acciones, no todo vale para alcanzar nuestra meta, se trata de no hacernos daño ni hacerlo a los demás.

La ventaja de la triada del éxito no es su gran utilidad a nivel personal, sino que también supone una magnífica forma de lograr los objetivos de entes mayores, como por ejemplo una empresa. Ya que una compañía también debe dar respuesta a esa pregunta que está centralizando todo el artículo. Mucha empresas han olvidado por completo cual era su objetivo en el momento de su fundación y la gran mayoría de ellas, lo han desvirtuado e incluso ignorado, perdiendo parte de su auténtica esencia.

Sin embargo, para que esta herramienta funcione a nivel empresarial, debe cumplirse un requisito de equilibrio fundamental, sus directivos deben ser capaces de aplicar a nivel personal, la triada del éxito. Solo si los responsables han interiorizado de verdad esas ideas fuerza, serán capaces de dotar a la compañía e interiorizar en el alma de la misma, la acción, el cuidado y el respeto. Al fin y al cabo, como nos enseñó el profesor Covey, es muy difícil, por no decir imposible, lograr victorias públicas sin antes habar logrando victorias privadas.


diciembre 20, 2012
Posted by Alberto Fernández

Grafiti (II): David Roncero Domínguez


Cita extraída de su entrada "Espíritu de superación" en el blog El Rincón Barrido.
septiembre 21, 2012
Posted by Alberto Fernández

Los dados con los que juegas tu vida

¿Alguna vez te has preguntado por qué unas pocas personas parecen que tienen más suerte?, como si jugasen con algún tipo de ventaja en el tablero de la vida. Pues lo hacen, pero no se trata de ningún vil truco malévolo (si exceptuamos a los delincuentes), lo único que tienen es que juegan con un dado de seis caras, mientras que otros lo hacen únicamente con uno roto.

El dado que permite el éxito en la vida, como todo dado de seis caras, no deja de ser un cubo que se forma a partir de la unión de dos cuadrados. El primero de ellos es el cuadrado de lo intrapersonal, es decir, aquello que atañe a nuestro interior, a la relación que nosotros mantenemos con nosotros mismos. El segundo cuadrado es lo interpersonal, o todo lo que tiene que ver con cómo nos relacionamos con los demás.

La mayoría de nosotros jugamos con dados estropeados, bien porque solo tienen un cuadrado de los dos o, porque hacemos un mix extraño de cualidades de uno u otro cuadrado. Sin embargo, para lograr avanzar las casillas de este juego vital con una sonrisa en la cara, es necesario tener ambas partes en perfecto estado.

Muchos conocemos casos de personas que tienen un gran éxito en su relación con los demás, sin embargo, son personas autodestructivas consigo mismas. Y también sabemos de personas que tienen una fortaleza interior asombrosa, pero en sus relaciones sociales son un auténtico desastre. Pero ambos casos, comparten una situación en común, la infelicidad. Es cierto que pueden darse casos de personas que pueden tener un cuadrado solo bien potenciado y ser felices, como por ejemplo un ermitaño. Sin embargo, resulta difícil encontrar una persona que sea feliz solo con el cuadrado interpersonal, ello es así porque las victorias públicas vienen precedidas de las victorias privadas, como bien indica el Dr. Stephen R. Covey en su libro Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva.

Este artículo toma la idea expuesta por el profesor Covey en el mencionado libro sobre las victorias privadas y públicas, pero se centra no en los hábitos, sino en las cualidades que toda persona debe dominar primero antes de adquirir dichos hábitos. Cualidades que tienen una parte personal y otra parte social, ambas las cuales deben ser totalmente interiorizadas y fomentadas para poder emprender posteriormente, el aprendizaje de los siete hábitos expuestos en la obra del fallecido Sr. Covey.

Estas cualidades son la honestidad, la fidelidad, la fuerza de voluntad y la afectividad que como ya hemos expuesto, tienen un lado intrapersonal y otro lado interpersonal, que juntos forman un cubo gracias a las aristas que yo llamo "diversión-resiliencia".

La honestidad, según la Wikipedia, es "una cualidad humana que consiste en comprometerse y expresarse con coherencia y autenticidad (decir la verdad), de acuerdo con los valores de verdad y justicia. Se trata de vivir de acuerdo a como se piensa y se siente." De forma sencilla podemos decir que se trata de no mentirse a un mismo ni mentir a los demás, de establecer una coherencia entre nuestros pensamientos y nuestros actos. Trabajar la honestidad implica conocer lo que nos motiva, nos mueve, nos impulsa a comportarnos como lo hacemos y ver si esa acción, es coincidente con lo que realmente sentimos que debemos hacer. La victoria privada de no engañarse a uno mismo es vital para no acabar engañando a los demás.

La fidelidad es la cualidad humana para dar cumplimiento a las promesas. Si uno se ha comprometido debe ser consecuente y llevar a cabo lo pactado. Una mejor forma de entender esa cualidad es recurrir al término lealtad, pero debemos dejar claro que la lealtad es un valor y no una cualidad, para ser fiel uno debe ser leal. La victoria privada necesita que uno debe ser fiel a si mismo, lo que podría llamarse compromiso propio o "compropiomiso". La victoria pública es llevar a cabo los compromisos adquiridos con los demás.

La voluntad es "la cualidad de los seres humanos [...]  que les mueve a hacer cosas de manera intencionada. Es la facultad que permite al ser humano gobernar sus actos, decidir con libertad y optar por un tipo de conducta determinado. La voluntad es el poder de elección con ayuda de la conciencia." Sin fuerza de voluntad, nos quedamos quietos y no somos capaces de avanzar hacia ningún lado.

La afectividad es la cualidad con la cual es ser humano experimenta los cambios que se producen en su yo y su entorno. Se manifiesta a través de las emociones y los sentimientos. Todos nos generamos y generamos esos estados emocionales y sentimentales, reconocerlos y saber tratarlos es fundamental para lograr tanto la victoria privada como la pública. Debemos se capaces de identificar aquellas emociones y sentimientos que nos hacen bien o mal para bien potenciarlos o bien, minimizarlos. De igual modo, tenemos que conocer que estados emocionales y sentimentales provocamos y provocan en nosotros las demás personas para actuar de la misma forma.

Estas cuatro cualidades se unen a través de aristas, denominadas "diversión-resiliencia", pues para lograr el dado que garantice nuestro éxito, necesitamos saber que ambos cuadrados necesitan que los vivamos con diversión, es decir, disfrutando el camino. Pero también sabiendo aguantar y sobreponerse a los golpes del destino, es decir, siendo capaces de aceptar los estados de dolor y sufrimiento y saber sobreponerse a ellos.

Ya tienes tu dado para jugar, ahora solo te queda tirar...
agosto 27, 2012
Posted by Alberto Fernández

Entre Cronos y Kairos

Grecia es la cuna de la cultura occidental y a su impresionante legado debemos ideas tan importantes como la filosofía, la democracia, ciudadanía, el individuo y un largo etcétera que han moldeano nuestro ser. Muchas de esas ideas han sobrevivido y otras se han sumergido en el olvido de los siglos como el politeísmo, erradicado del imaginario con la implantación del monoteísmo cristiano en Roma.

Una de las grandes y originales ideas de la Grecia Clásica era personificación del tiempo en dos deidades diferentes: Crono y Kairos. El primero, Crono (χρόνος), era el Tiempo, el dios de las Edades, nacido de la nada se unió a Ananké (Ἀνάγκη) que era lo Inevitable, surgida también de la nada, y entre ambos dieron origen al universo ordenado tal como ahora lo conocemos con su mar, su tierra y su cielo. Por tanto, nuestro mundo es hijo del Tiempo y lo Inevitable, nuestra vida está marcada por el paso de ese Tiempo y lleno de los acontacimientos que no podemos controlar ni determinar.

Kairos de Lisipo
Frente a ese Tiempo que pasa nos guste o no y nos destruye, el que se mide, el que refleja el reloj, pues esa es su naturaleza, los griegos contraponían una segunda idea o conceptualización en la figura de Kairos. Este segundo dios que los helenos llamaban καιρός es la representación del "momento oportuno", de la "oportunidad" según los filósofos Pitagóricos, del "tiempo en potencia", pero también era considerado como la "risa oportunda, aquella que origina el bien".Se le suele considear un hijo menor de Zeus y Tyche (Τύχη Týkhē), el primero padre de todos los dioses y la segunda personificación del destino, la fortuna, la suerte y la prosperidad.  Kayros heredó de su padre las facultades de la justicia, la justa iluminación y el camino correcto, mientras que de su madre recibe ser el potenciador para alcanzar un destino glorioso. Cultos posteriores le relacionaron también con lo Eterno, la Inteligencia, el Amor y la Diversión.

Esta diferenciación entre un tiempo cuantitativo y otro cualitativo sirvió a los griegos para establecer ciertos rasgos de sabiduría que podemos traer a nuestros comportamientos actuales. Los helenos argumentaban que ambos se agotan, pero mientras que el primero es inevitable que ocurra, pues recordemos está unido a Ananké, el segundo solo se lleva a cabo si nosotros estamos dipuestos y preprados para darle provecho; es decir, Kairos forma parte del transcurso de Crono si nosotros permitimos que así sea, pero si decidimos no hacerlo, Crono seguirá avanzando mientras que Kairos no habrá existido.

Nosotros somos los que decidimos si entrelazamos al transcurrir de Crono y Ananké al dios Kairos. Si lo hacemos, si aprovechamos las oportunidades, si nos permitimos dar forma a esa potencialidad en nuestros actos para lo eterno, lo inteligente, la pasión y la diversión estaremos dando forma a nuestro tiempo de forma provechosa. Los griegos decían que a Crono no se le puede malgastar, pues se gasta sin que nosotros podamos decirdir sobre él, mientras que a Kairos o bien lo aprovechamos o lo desaprovechamos, que somos nosotros los que decidimos que si queremos que nuestro tiempo sea el momento de hacer surgir la "risa que permite y da origen al bien".
julio 04, 2012
Posted by Alberto Fernández

Algún día... sea por fin AHORA

Algún día decidirás levantarte del cómodo sillón en el que te encuentras postrado y verte en un espejo de verdad. Escogerás al fin ver la imagen que en él se refleja y desvestirte de las excusas, los auto engaños y las justificaciones, esas ropas que te abrigaban y falsamente te protegen de tus frios miedos.

Algún día, ya desnudo ante mi mismo, verás todas las capacidades que durante tanto tiempo te has estado ocultando, las mismas  van a permitir despertar los sueños que castigaste a un coma profundo. Los ojos antes ciegos de tu cara por fin verán la auténtica alma que mantenías atada con las cadenas de tu incertidumbre.

Algún día decidirás vivir conforme a tus aspiraciones y sueños. Algún día comenzarás a entender la importancia de una sonrisa, el valor de tus sentimientos y la grandeza de todas las emociones que te envuelven. Eligirás reír más, saltar más, correr más, jugar más, pasar más tiempo con o darle más besos a. Dejarás al fin únicamente de correr y comenzarás a disfrutar del paisaje y tus sensaciones y mientras así lo haces, comprenderás que quieres compartir mucho más con las personas que tú así decidas.

Algún día por fin lucharás por llevar a cabo eso que, durante mucho tiempo, tanto miedo te ha dado. No permitirás que nadie decida tu tiempo, comprenderás que las agujas del reloj solo van hacia adelante, todo un mundo de oportunidades que se abre ante tí y no desearás más regresar a Macondo, ese recuerdo en el recodo de tu mente. Desterrarás al olvido el imperio del pasado y el miedo al futuro, cantarás por fin el himno al ahora y comenzarás a conjugar en presente.


Algún día serás capaz de completar la definición de esas palabras que desde hace tiempo te resultanban incomprensibles y vacías. Escribirás los renglones de tu libro con los hechos que te inspirarán la pasión, el amor, la felicidad, la emoción, la valentía y el compromiso contigo mismo y para con todos los demás. Y serás consciente que ellas serán las armas que te permitan vencer tus miedos.


Si, algún día serás consciente de lo todo lo que te sobra y te resta movimiento, de que tú decides las piedras con las que llenas tu mochila y aquellas que arrojas a un lado del camino. Porque la imagen que verás en el espejo será la de un triunfador por el simple hecho de intentarlo, de un valiente por enfrentarse a sus miedos, de una sonrisa en tu cara porque la felicidad se ha convertido en una de tus metas.


Todo ello puedes llegar a hacerlo algún día, pero no esperes a que llege ese día, no decidas que sea mañana, toma la decisión de que ese algún día, no sea un alguno cualquiera, que ese momento, que ese algún día, sea AHORA.
junio 18, 2012
Posted by Alberto Fernández

Shakespeare y el arte del cambio

Me encuentro estos días leyendo un ensayo del crítico y teórico literario norteamericano Harold Bloom, en concreto, "El Canon Occidental",  una de sus obras más conocidas y controvertidas, donde detalla lo que para él, son las obras culmen que definen el canon literario de la cultura occidental. Por sus páginas pasan autores de la talla de Shakespeare, Cervantes, Dante, Proust, Joyce, Chaucer, etc.

Bloom dice que para que una obra reciba el mérito de formar parte de ese centro canónico que define toda la cultura occidental, es necesario que sea ante todo una obra de arte y por lo tanto, nos deslumbre por su estética, es decir, su belleza. Contrario a los estudios literarios actuales neohistoricistas, neomarxistas y feministas que centran la crítica literaria en categorias más sociales como pueden ser la lucha de clases, el género o producto del contexto histórico donde se forjan las obras; Harold Bloom argumenta que el verdadero valor literario se halla en la cualidad y calidad estética y su capaciad para sorprendernos como lectores. No me detendré mucho en este asunto, porque el motivo que me hace traer este libro ante este blog es el descubrimiento que en sus páginas hice, a saber, como uno de los rasgos merecedores para Bloom de que ciertos autores sean canon se encuentra en como los personajes por ellos escritos se enfrentan al cambio.

Sin tratarse de una obra científica sobre la gestión del cambio, "El Canon Occidental" nos permite de una forma amena, interesante y culta acercarnos a las formas más comunes de como una persona se enfrenta a ese hecho inevitable, cambiar. Y lo hace gracias al estudio de los personajes más emblemáticos de escritores como Shakespeare, Cervantes, Dante o Chaucer. Cada uno de estos autores ejemplifica en sus invenciones literarias una forma de cambio determinada, lo que nos va a permitir a nosotros darnos cuenta de los posibles caminos a los cuales optamos para aceptar el cambio como parte de nuestra forma de entender el mundo y nuestra propia vida. Caminos por otro lado, no excluyentes ni incompatibles.

El primer camino para el cambio es el de la reflexión interior o diálogo con uno mismo. Shakespeare fue de los primeros que permitió que sus personajes cambiaran y evolucionaran gracias a los diálogos internos que mantenían, no con otros seres de la obra, sino consigo mismos. Hamlet, Falstaff, Yago y un largo etcétera de otros personajes shakesperianos logran, gracias a esa habilidad de hablarse y escucharse a si mismos, el feed back necesario para enfrentarse a los diferentes acontecimientos y cambiar. Uno de los senderos más útiles para el cambio es la habilidad de hablarse y escucharse a uno, de permitirse ese diálogo interno y dejar decirnos y escucharnos lo que debemos comunicarnos.

El segundo camino lo encontramos en el diálogo con los otros. En muchas ocasiones necesitamos que alguien nos enseñe el sendero, nos marque los pasos o nos aconseje de las posibles opciones que ante nosotros se nos abren. Se trata de esa voz amiga que vienen del exterior y que nos permite en nuestro interior accionar la palanca que no sabíamos como accionar. Don Quijote y Sancho Panza son el ejemplo que Harold Bloom me descubre, donde uno y otro acaban la obra en un proceso inverso de "quijotización" y "sanchización". La mesura de Sancho acaba llegando a Don Quijote en su lecho de muerte, la imaginación desbordante y desmedida de su amo baña al escudero también. Y es esos deliciosos diálogos que ambos mantienen en la obra donde poco a poco se va produciendo ese cambio, que además va permitiendo conocerse a cada uno mejor gracias a las palabras y opiniones del otro.

El tercer camino es del cambio debido al contexto o la situación. Muchos de nosotros necesitamos que nuestro entorno más próximo cambie de forma notoria para producir en nosotros un cambio significativo. Un hecho relevante como un despido, una muerte, una enfermedad, un romance son los desencadenantes clave que permiten que una persona despierte y cambie. Ese es el método de Dante en su "Divina Comedia", donde el propio autor es el personaje de su obra y éste, va cambiando a medida que va atravesando el Infierno, el Purgatorio y el Cielo.

Gracias a uno mismo, a los otros o a las situaciones a las que nos enfrentamos encontramos la posibilidad del cambio y la evolución. Pero los personajes anteriormente descritos, cambian sin tener en mente muchas veces que deben cambiar para si mismos y no para los demás. Esa importante lección la obtenemos de otro escritor que Harold Bloom estudia al detalle, el ensayista francés Michel de Montaigne que nos dice "es a mí a quien pinto...", es decir, soy yo el que debe buscar y asumir ese cambio. Montaigne asume que el cambio es vital para cumplir la máxima griega del "nosce te ipsum" y además, debemos ser nosotros mismos los protagonistas de nuestra propia novela. Una obra donde debemos aprender que "la principal ocupación de mi vida es pasarla lo mejor posible" y "la verdadera libertad consiste en el dominio absoluto de sí mismo". El cambio es vital, porque lamentablemente "nos enseñan a vivir cuando nuestra vida ha pasado" y eso es algo que no nos podemos permitir mantener mucho tiempo.
mayo 09, 2012
Posted by Alberto Fernández

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