Mata a tu jefe. Mentalidad start up.

Jefes. Pocas veces una palabra es capaz de levantar tantas pasiones negativas, quizás únicamente político e inspector de hacienda pueden hacerle sombra. Sin embargo, debemos alegrarnos, aunque de momento, no podremos acabar con los políticos o los inspectores del erario público, sí tenemos la forma de terminar definitivamente con los jefes, así como Tarantino proponía matar a Bill, ahora los nuevos estilos de dirección y liderazgo proponen matar al jefe, como escuchan, ahora se trata de "Kill boss". Bienvenidos al management del siglo XXI.

Las características organizativas de una start up no pueden definirse bajo los mismos patrones que guían a las grandes corporaciones, ya que:

  1. Su valor diferencial está en la agilidad, la velocidad y la rápida capacidad de adaptarse al mercado, pues no cuentan con el músculo financiero o productivo de una gran empresa.
  2. Las estructuras deben ser lo menos piramidales posibles, prefiriendo las configuraciones en red, ya que sus perfiles profesionales son multidisciplinares y sobre todo, multitarea. Ya no hay jefaturas, sino un liderazgo nodal.
  3. La responsabilidad es compartida, se convierte por tanto, en auto-responsabilidad y toda la organización se encuentra volcada hacia los preceptos de pro-actividad, lo asertivo y trabajo en equipo.
  4. Los costes deben ser los menos posibles, es decir, la compañía debe tener el menor consumo de energía posible como sistema, ya que en los comienzos, la obtención de fondos externos es difícil y laboriosa. Por tanto,  niveles estructurales no funcionales pueden suponer para ellas el fin. Lo sencillo y ligero es bello.

Se trata de un autentico cambio en el estilo de dirección, ya que supone romper con la idea establecida de que es necesario, en toda organización, un perfil que únicamente cumpla con las tareas de control, coordinación y supervisión de la actividad realizada por los trabajadores de un determinado departamento. Pero ello, conlleva que ese perfil se repita luego para volver a realizar las mismas tareas pero a nivel más agregado, controlando al controlador. Ello puede llevar a muchas empresas, de hecho muchas lo padecen, lo que yo llamo el síndrome del supervisor supervisado, organizaciones que replican en todos lados estructuras de control y supervisión que a su vez son controladas y supervisadas en una cadena sin fin hasta llegar a la cumbre de la pirámide. La frase de Henry Ford cuando afirmaba que "necesito un par de manos, pero siempre vienen con una cabeza",  no forma parte de la filosofía de las organizaciones de tipo start up.

De los aspectos remarcados en la lista anterior me gustaría tratar ahora brevemente la idea de liderazgo nodal. Un nodo en teoría de redes, o vértice en teoría de grafos,  es el lugar en el que confluyen parte de las conexiones de otro nodo o vértice, cuya estructura global puede ser de tipo radial, aunque no siempre. Aplicado este concepto al mundo empresarial, se puede decir que se trata de un área determinada de la empresa caracterizada por unas funciones específicas que emite y recibe determinadas cantidades de conocimiento.

Una de las grandes ventajas de este tipo de organización es que la información se puede encontrar muy repartida y por tanto, las tomas de decisiones pueden ser muy ágiles y rápidas. Este tipo de configuraciones fueron ya tenidas en cuenta por la estrategia militar. Aunque es cierto que la división de poder dentro de los ejércitos es piramidal, el funcionamiento de los mismos desde hace tiempo, es de tipo radial. Pensemos qué ventaja puede ofrecer este tipo de organización militar frente a otra.

Cuando la Roma imperial estaba conquistando las Galias, Julio César, era comandante de una de las muchas legiones que formaban el ejército de la república en aquellos tiempos. Durante el Imperio, llegaron a existir un total de 30 legiones que estaban repartidas a lo largo de todo el imperio. Así, cuando Julio César atacaba a los galos, solo una parte proporcional de las fuerzas romanas estaba en batalla, parte que además, contaba con lo necesario para ser totalmente independiente del resto de legiones. Una legión romana era capaz de establecer un campamento, lograr dotarse de recursos para el abastecimiento y luchar en cualquier momento. Al contrario, el ejército galo dependía de sus líderes y capacidad de convocatoria y todas sus fuerzas luchaban casi al mismo tiempo y además, no podían luchar lejos de sus pobaldos porque no podían auto-abastecerse. Esto provocaba que, cuando un líder galo caía en batalla, por lo general el resto de sus fuerzas huía o se rendía. Algo que no podía ocurrir en Roma, ya que si caía un comandante, el siguiente en rango ocupaba su posición y si además, una legión acababa derrotada, podría ser sustituida por otra. Además, las legiones eran muy independientes de las órdenes del Senado, al que debían obediencia, sí, pero podían actuar libremente bajo las órdenes de su comandante. Muchas de las victorias gloriosas de las legiones romanas se debieron, precisamente, a que sus comandantes las usaban para alcanzar sus metas y objetivos para ascender dentro de la estructura militar y política de la República y el Imperio. Pero también eran los responsables directos de sus fracasos. El liderazgo nodal empresarial se basa precisamente en algunas características de las legiones romanas.

Los nodos son grupos de trabajo casi independientes que trabajan con unas ideas claras establecidas por el centro, pero que tienen un amplio margen de actuación para logar sus metas como consideren oportuno. Resulta por tanto, en estos casos, la necesidad de tener liderazgos fuertes y bien establecidos, pues la marcha del nodo dependerá más de la fuerza de su líder que de la autoridad directa al centro jerárquico. Los jefes ya no son importantes, ahora lo vital es que todos sean responsables y participen pro-activamente en el logro de las metas.

Y el líder nodal ya no es simplemente un jefe, debe ser el responsable de generar un espacio emocional adecuado para el desarrollo del talento. La pasión que el emprendedor pone en su proyecto, debe ser transmitida por toda la red y en ello, los líderes nodales tienen una función vital como creadores de equipos de trabajo, generadores de espacios de responsabilidad, toma de decisiones y fijación clara de la meta, que no del camino.

En un futuro que ya está aquí, aunque no te lo creas, tu jefe dejará de existir. 
octubre 31, 2013
Posted by Alberto Fernández

El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde: empresas con doble personalidad.

"[...] resulta asombrosa la frecuencia con la que se constata que la cultura empresarial de muchas de ellas es errónea, igual que la actitud de sus dirigentes." Sir Michael Rake, presidente de BT Group

"Lo más importante para nosotros son nuestros empleados."; "Nuestro equipo es nuestra diferencia"; "Nuestros trabajadores, nuestro principal activo." ¿A cuántos nos suenan estás frases? A todos. No hay empresa, por grande o pequeña que sea, que no presuma de cuidar a sus empleados, llegando a afirmar que son lo más importante que poseen, prestando una atención primordial a su estado. Y a cuántos una vez leído lo anterior, no se nos pone una mueca de extrañeza y malicia en el rostro, gracias a las experiencias profesionales que hemos vivido. ¿Mienten? ¿Nos engañan? ¿Acaso existen empresas con lo que se conoce como trastorno de identidad disociativo?


Lamentablemente sí, muchas de las organizaciones empresariales que nos rodean sufren lo que antiguamente se conocía como personalidad múltiple. ¿Cómo es eso posible? Principalmente porque carecen de una coherencia  entre lo que piensan, sienten y hacen.


Cabe preguntarse entonces si se puede ganar dinero sin esa coherencia. Por supuesto, y mucho. Pero, ¿se es eficiente y eficaz? No, es imposible. Entonces, si es posible tener beneficios sin ser coherente, ¿para qué serlo? Porque tarde o temprano esa situación acaba pasando factura. A largo plazo, la coherencia es una obligación porque, al igual que en el plano personal, tarde o temprano su ausencia nos acarrea problemas, en el mundo empresarial también. La falta de coherencia es como la hipertensión, una enfermedad silente, aquella que padecemos pero que no produce ningún tipo de síntoma hasta que, sino se diagnostican a tiempo, perjudican seriamente nuestra salud.

¿Cuál es el problema entonces? El origen del mal es que todos los empresarios saben que tienen que decir que sus empleados son lo más importante, en este aspecto, no caben medias tintas. Si una empresa no reconoce esa importancia, es más que consciente de que no durará mucho. Claro que ello no significa que lo piense o que actúe para dotar de contenido a lo que dice. Está, por tanto, mintiendo y la mentira, nunca es dicha para engañar a los demás, sino para engañarnos a nosotros mismos.

Sin embargo, a largo plazo la mentira no sobrevivirá. Cuidado, no queremos decir que no lo haga la empresa, sino que será la mentira la que pierda su fuerza y los demás, sabrán que en esa organización, lo más importante, por mucho que lo repitan, no son los empleados. Es posible que esa revelación no llegue a la opinión pública mayoritaria o incluso a los clientes, pero si se expandirá como un cáncer en el sector y todos los que lo forman y su principal daño será que la atracción y retención de TALENTO será una misión casi imposible.

En ese momento seremos conscientes de que como empresa, sufrimos un grave fallo para lograr aquello indispensable para realizar nuestra tarea, empleados. Y es imposible ofrecer un servicio de calidad si no somos capaces de atraer a los mejores y retenerlos, porque tarde o temprano, acabarán en la competencia luchando contra nosotros. Es como si los mejores acabasen alistándose al ejército enemigo, y lo que es peor, en la mayoría de los casos, nosotros mismos hemos formado a esos soldados. Pero al contrario de lo que ocurre en el ejército, la traición no está penada y por tanto, poco o nada podemos hacer cuando un empleado decide pasarse al bando enemigo. Nosotros lo hemos permitido.

Basten de ejemplo las palabras de Lord Sharman, ex-presidente de Aegis Group, cuando afirma:
El capital humano es fundamental, hasta el punto de que cuando una empresa pierde a alguien, pierde una inversión. [...] Si lo que se pierde son diez trabajadores que durante una serie de años han estado formándose en la empresa y aportando sus conocimientos en la misma, supone no cosechar los frutos de una gran inversión; esa pérdida, sin embargo, no figurará en los balances a pesar de ser tan, o más importante.
No es de extrañar por tanto que en la gran mayoría de las empresas españolas decidan, cuando elaboran sus demandas de trabajo, perfiles que aporten todo, es decir, conocimiento, experiencia y habilidades, porque no están dispuestas a correr esa pérdida de inversión. Si no se apuesta por lo más importante, difícilmente puede uno esperar que apuesten por él. Y al igual que cuando vamos a un café o una tienda y el dependiente o camarero no trata de forma poco adecuada, lo mismo ocurre cuando nuestros profesionales tratan con nuestros clientes. Pero si no están contentos, difícilmente lo harán. Muchas empresas ahora mismo, bajo la situación de nuestro mercado laboral, se sienten fuertes y con el mango de la sartén de su lado, pero no son conscientes de que las tornas cambian, y entonces, comenzarán a probar el amargo trago de haber cuidado poco a su activo más importante.
octubre 24, 2013
Posted by Alberto Fernández

Amado líder. El liderazgo de Steve Jobs

The translation to English here.

Y odiado. Porque si algo debe tener claro un líder es que no va a poder llegar a cautivar a todos y conseguir que todo el mundo le siga. Los líderes conectan a nivel emocional, y por ello, se parece a las partes de un LEGO o un rompecabezas y por tanto, formará cosas maravillosas con unas personas y con otras por mucho que lo intentemos, no se logrará nada o el peor de los casos, al intentar forzar la unión de ambas piezas, que una o las dos se rompan.

Steve Jobs, uno de los fundadores de Apple, se ha convertido en una de las figuras más representativas de los últimos tiempos. Su liderazgo, controvertido en esencia, ha sido amado por unos y odiado por otros, siendo difícil encontrar, como ocurre en los casos de genialidad, términos medios. Incluso después de su fallecimiento hace unos pocos años, su figura sigue levantando expectación y controversia allí donde se hable de él. Cosa que por supuesto, ha ocurrido con la última película basada en parte de su biografía, JOBS, dirigida por Joshua Michael Stern e interpretada en el papel protagonista por Ashton Kutcher.


El liderazgo de Jobs puede clasificarse en un liderazgo natural (ver artículo sobre los tipos de liderazgo), sin embargo, trabajado a base de esfuerzo, conflictos, luchas y enfrentamientos. Se debe ello a que Jobs poseía una personalidad muy marcada, fruto de un contexto personal donde el abandono familiar natural le marca profundamente.

Para poder entender mejor el tipo de liderazgo de Jobs, se hace necesario antes establecer una serie de categorías y conceptos previos que nos permitan luego componer el estilo de dirección de uno de los fundadores de Apple.

Lo primero es diferenciar entre liderazgo y estilo de gestión o dirección. Todo líder tiene un estilo de dirección, pero no todos los que tienen esto último, son líderes, pues recordemos que para ser un líder necesitamos seguidores y que la coherencia marque nuestra esencia. Trataremos por tanto de identificar los puntos que configuran el liderazgo de Jobs pero también, los puntos que construyen su forma de llevarlo a cabo, es decir, su estilo de dirección.

Una de las teorías que más me gusta y creo más oportuna sobre los estilos de dirección es la de Bill Reddin, principalmente su obra How to make your management style more effective. El autor expone que un buen gestor es aquel que con una serie de recursos, es capaz de dar respuesta a las preguntas de ¿qué queremos lograr?, ¿dónde y cuándo vamos a lograrlo? y ¿cómo vamos hacerlo?. En sus palabras, "los directivos tienen la responsabilidad de ser eficientes, después tienen que gestionar la situación en la que la eficiencia se debe generar y, a continuación, tienen que decidir qué estilo van a utilizar...".

Bajo esta óptica, Reddin establece que los directivos se enfocan a dos ámbitos principalmente, o bien orientado a las tareas (actualmente diríamos también al producto o al cliente), o bien orientado a las relaciones. Surge del cruce de ambas la siguiente matriz de estilos de dirección:


El lugar óptimo sería el que se describe como integrado, ya que define a un estilo de dirección que no únicamente se preocupa porque la cosas salgan bien y a tiempo, sino también a que el equipo de trabajo mantenga una serie de relaciones personales y afectivas estables.

Bajo esta matriz, Jobs se encuadra  en el perfil de estilo "dedicado", que se caracteriza por:

  1. Determinado / Agresivo / Seguro de sí mismo
  2. Muy activo / Impulsor / Gran iniciativa
  3. Establece las tareas y los estándares para sus subordinados
  4. Gran autoconfianza / Independiente / Ambicioso
  5. Utiliza recompensas, castigos y controles
  6. Las tareas son lo primero

Reddin dice de ellos que "tienden a dominar a los demás. Dan numerosas directrices verbales a sus subordinados. Su perspectiva del tiempo es inmediata, así que, cuando tienen que escoger, prefieren el Hazlo ya. [...] juzgan a sus subordinados en función de lo que éstos producen."

Ese es el estilo de gestión de Jobs durante los primeros años de su carrera. Sin embargo, algo no iba bien. Su gente más allegada abandonaba el barco ( traumática fue la marcha del otro fundador, el mítico Stephen Wozniak), los productos como Lisa y Macintosh sufren problemas de ventas y dotan de una ventaja peligrosa a sus competidores (IBM y Microsoft). Su posición comienza a ser discutida por la Junta Directiva y acaba abandonando Apple. Su reacción se vuelve paranoica y únicamente establece una línea, con él o contra él.

Su vuelta años más tarde coincide con una situación muy difícil para la compañía que había fundado. Muchos dudaban que fuese capaz de hacerle frente y levantarla, pues todos tenían en la mente ese primer estilo de dirección de Jobs. Sin embargo, algo había cambiado. Como él mismo reconoce y se recoge en muchas de las biografías existentes en el mercado, el verse alejado de lo que el mismo había creado, el duro golpe que  había supuesto la traición, supuso para él la necesidad de establecer un cambio en su personalidad.

Comprendió que su errática vida personal (alejado de su hija, enfadado con la madre de la misma, la amarga distancia con muchos de los amigos que había conocido al principio), y realizó un cambio interno para conquistar posteriormente su lado externo. Este proceso de la necesidad de conseguir la victoria interna para lograr la victoria externa sigue la lógica que tan bien ha explicado el profesor y doctor Covey en Los siete hábitos de la gente altamente efectiva.

Su antiguo estilo de dirección, que Reddin tilda de autócrata, cambia y se desplaza hacia el autócrata benevolente, caracterizado por:

  1. Decisivo / Tiene la iniciativa
  2. Diligencia / Enérgico
  3. Rematador / Comprometido
  4. Evaluador de la cantidad, la calidad y el tiempo
  5. Sensible a los costes, los beneficios y las vetas
  6. Logra resultados
  7. Innovación y capacidad creativa

Que a pesar de seguir orientado hacia las tareas, se desprende del lado negativo del mismo, reconoce sus fallos y carencias y sabe que tiene que mejorar su orientación hacia las relaciones. Algo que a Jobs, le seguía costando mucho, pero que poco a poco fue mejorando.

Lo que Jobs fue capaz de encontrar fue un estilo de gestión que era coherente con su liderazgo. Un liderazgo natural claramente autocrático, propio de personas con mucha personalidad, ideas muy claras y seguras de si mismas.Un liderazgo que se basaba en:

  1. Lo simple y limpio es bello
  2. Yo soy el consumidor, yo sé lo que quiero como consumidor
  3. La única forma es hacerlo bien. El mantra es calidad, calidad, calidad.
  4. Los productos no son únicamente algo físico, tienen que tener alma, generar sentimientos.
  5. Entre la empresa y el consumidor, debe existir una ligazón emocional.
  6. Curiosidad. El conocimiento está en el lugar que menos espera uno encontrarlo.
  7. Todo importa, no hay cosas pequeñas. El detalle es el rey.
  8. Trabaja con los mejores, con los comprometidos, con los que creen en ti. No hay trabajadores buenos, hay empleados que demuestran día a día que son los mejores. Talento es un flujo, no un stock.

Comprobamos como ese liderazgo natural que forma parte de su forma de ser, que basa y construye sus creencias, se refuerza con un estilo de dirección apropiado, dando por resultado una coherencia que únicamente tiene un camino, el éxito. Algo que Jobs encarna como nadie.
septiembre 26, 2013
Posted by Alberto Fernández

El liderazgo se trabaja

Habrán escuchado miles de veces la pregunta de si el líder nace o se hace. Al respecto, existen multitud de teorías que intentan desentrañar los misterios que rodean esa mágica y extraña figura, comprender el qué, el cómo, el dónde, el cuándo y el por qué de la existencia de ese tipo de personas.

Mi respuesta es que el líder nace y se hace, por la misma razón que hay músicos, escritores o deportistas que tienen una cualidad especial, pero hay otros que logran los mismos éxitos a base aprender y prepararse para ello. Hacerse con una serie de actitudes y aptitudes hacia el liderazgo, no deja de ser parecido a lo necesario para lo que se exige en otro tipo de arte, música o deportes.

Hablo por tanto, de dos tipos globales de liderazgo, uno innato y otro adquirido. El primero, el liderazgo innato, es aquel que ciertas personas, dotadas de una cualidad o cualidades especiales propias las orientan a lograr el liderazgo de una forma más asequible y sencilla que el resto. El segundo, el liderazgo adquirido, engloba a todas aquellas personas que deciden asumir un papel determinado de protagonismo y prepararse para ello aprendiendo una serie de conocimientos y habilidades. Ésto no significa que uno sea mejor que el otro, simplemente son el mismo resultado pero obtenido por distinto camino.

Sin embargo, se debe dejar claro que aunque la persona con liderazgo innato posea una especie de don natural para liderar, que su camino sea más sencillo o menos dificultoso en comparación con el liderazgo adquirido, no supone carta blanca. Ambos deben trabajar duro para lograr alcanzar esa meta. No podemos pensar que tener un talento natural es suficiente, como casi todas las cosas en esta vida, sin dedicación, esfuerzo, sacrificio y pasión, no hay liderazgo. Mozart tenía un don natural para la música, parecía que ésta brotaba en su cabeza de forma mágica. Y quizás fuese así, pero también no es menos cierto que desde muy niño, dedicó muchas horas de esfuerzo y trabajo para aprender música. Estaba simplemente canalizando su don natural y poniéndolo en marcha. El otro lado lo tenemos en Beethoven, estudioso de la música, sus composiciones musicales reflejan las muchas horas de dedicación que empleaba para su creación. Lo que está claro es que tanto uno como el otro, se convirtieron en líderes musicales para la historia de la música.

Llegados a este punto, nos preguntamos, ¿todo el mundo puede convertirse en un líder?. Mi respuesta es tajante, sí, todo el mundo puede convertirse en un líder, otra cosa es que logre ser reconocido como tal. Pues el liderazgo para que se entienda como tal, se consigue gracias a los demás. No hay líder sin seguidores.

Tenemos por tanto que un líder nace y puede hacerse, que incluso aquellos que tienen el don deben esforzarse por desarrollarlo, que no es suficiente con tenerlo. También que todos podemos ser líderes, pero una cosa está clara, no todos lo son, ¿por qué?, ¿por qué unos acaban consiguiendo seguidores y otros no? Muchos son los candidatos y pocos son los elegidos, sin duda, pues por mucho que uno lo deseé, sin seguidores difícilmente se puede ejercer el papel de líder, sea éste del tipo que sea. Por lo tanto, una vez desarrollado el talento natural o aprendido lo necesario para convertirse en uno es, ¿cómo se logran los seguidores?

Existen multitudes de respuestas, hay quienes hablan del carisma, la capacidad para cautivar, la retórica, la valentía, las ideas, una visión determinada, etc. Y al respecto diré que todas son ciertas, pero son también características o cualidades del charlatán o del embaucador. ¿Qué es entonces, lo que diferencia al líder de esos perfiles tan alejados de él? La coherencia, pero eso es otra historia amigos míos y la explican de forma maravillosa aquí. ¡Anímense y léanla!
septiembre 18, 2013
Posted by Alberto Fernández

Copia lo que funciona: invierte como una empresa

Si no inviertes en ti, estás acabado. En el competitivo entorno empresarial, es por todos conocido el mantra de que hay de sacar el máximo rendimiento posible a los recursos disponibles, sobre todo cuando de invertir dinero se trata. Cuando un empresario se decide por una inversión, su mayor objetivo es que el dinero invertido crezca, es decir, invierte  x para obtener x+y.
La mayoría de las grandes empresas tienen claro que el recurso más importante que tienen son sus empleados, y que de la eficiencia y eficacia de estos, dependen los resultados y, por lo tanto, los beneficios de la empresa. Las empresas líderes han sido pioneras  en invertir en novedades que suponen un beneficio en cuanto a rendimiento se refiere.
Pensemos en unos sencillos ejemplos que han supuesto toda una revolución en el mundo empresarial como son el portátil y el teléfono móvil. Ambos han permitido la deslocalización del lugar del trabajo, una mayor presencia del profesional, un incremento de la respuesta a las necesidades del cliente, pero también, más comodidad para el empleado mejorando sus recursos, haciendo más eficaz y eficiente su tiempo de trabajo o suprimiendo limitaciones de comunicación y tareas rutinarias.
Hoy en día las empresas líderes, además de en tecnología, están viendo los beneficios de invertir en sus empleados. Con el paso del tiempo, los empresarios se han dado cuenta que un empleado pleno es un empleado que trabaja mejor y se identifica en mayor grado con los objetivos de la empresa. Al principio, la inversión en los trabajadores se resumía a formación técnica (entendida como aquella orientada a la lógica de negocio que manejaban), sin embargo, en la actualidad, están invirtiendo en el desarrollo de habilidades intra e inter personales.
¿No te lo crees? Te enseñaré algunos ejemplos. En Arboria&Ausonia desarrollaron un curso titulado “Energía y emociones” donde los empleados aprendían hábitos saludables de preparación física, nutrición y relajación así como técnicas de autogestión emocional. El banco Santander ha creado su propio centro formativo llamado Centro Corporativo de Conocimiento y Desarrollo El Solaruco, por el cual han pasado ya más de 60.000 personas. El despacho profesional de abogacía Garrigues creó también su propia escuela con varios programas formativos para sus empleados. Otra entidad financiera, Banesto en este caso, vienen desarrollando desde el año 2008 una estrategia formativa completa para cada uno de los niveles que existen dentro de su estructura organizativa, de esta forma, si un empleado asciende a un mando intermedio, recibirá la formación necesaria para desempeñar sus funciones de manera óptima. Por último, aunque no la última Kimberly Clark, una multinacional norteamericana con presencia en nuestro país, es conocida por sus políticas de inversión en gestión del talento y formación.
Sin embargo, ya no basta con formar, ahora hay que formar y hacerlo de una manera diferenciada y con una clara aportación de valor. Y uno de los campos dentro del desarrollo personal que cumple esas nuevas exigencias es la formación basada en inteligencia emocional y coaching. Los beneficios de estas inversiones van directamente a la persona y al trabajador, pero su retorno se muestra de manera clara en la empresa. Como ya hemos dicho, el empresario no desperdicia su dinero, y la pregunta que puede surgir es qué beneficio obtiene el empresario. Tener empleados plenos, con sus objetivos en la vida claros y motivados hace que la productividad aumente, la creatividad esté más presente, los equipos se relacionen de forma más saludable. El razonamiento es fácil: si mis “herramientas” son personas y tengo personas afiladas y afinadas, mis herramientas funcionarán mucho mejor. Las mejores orquestas sinfónicas del mundo son un claro ejemplo de lo importante que es que cada miembro esté en perfectas condiciones.
La pregunta que yo me planteo ahora es: ¿cuánto tiempo tardaremos en darnos cuenta de que esta inversión es valiosa para toda la sociedad en general?
Mucha gente estará pensando que cuando los ordenadores portátiles y los teléfonos móviles surgieron eran muy caros y la duración era la que era, sin embargo, la inversión en desarrollo personal no tiene duración. Una vez que se pasa por un proceso personal, el cambio que se produce en nosotros es para siempre y nos puede ayudar a vivir de forma más intensa y feliz. La pregunta es ¿cuánto vale nuestra felicidad?
A menudo escucho que vivimos momentos de cambio, que deberíamos empezar a hacer las cosas de forma diferente. Sin embargo, seguimos haciendo lo mismo. Una sociedad es un grupo de individuos, somos tú y yo,  y nuestro vecino, nuestra pareja, nuestro amigo de la infancia o del trabajo, así que si queremos cambiar la sociedad, el cambio debe surgir de nosotros y una de las herramientas que nos pueden apoyar en este cambio es el coaching y, sobre todo, la inteligencia emocional.
Por una vez, adelantémonos al tiempo e invirtamos en nuestro cambio personal y hagamos de esta sociedad un lugar mejor donde vivir y ser feliz.

Este artículo ha sido escrito en colaboración con David Roncero Dominguez.
septiembre 11, 2013
Posted by Alberto Fernández

Grafiti (V): Plácido Domingo

Plácido Domingo sufrió hace menos de un mes, una embolia pulmonar y hoy, ha vuelvo a lo grande, triunfando en un festival de la importancia del de Salzburgo. Y ya no sólo el lugar, sino también el enfrentarse a un papel cuyo registro era toda una novedad para él, el Giacomo en 'Giovanna D'Arco' de Verdi.

La demostración de la increíble energía y fuerza que la pasión y el amor por lo que uno hace es capaz de lograr. Como él mismo dice: "If I a rest, I rust" (Si me detengo, me oxido). A sí que ya saben, no se detengan.


agosto 07, 2013
Posted by Alberto Fernández
Tag :

Smartrategy Tricks (III): Felicidad...






marzo 20, 2013
Posted by Alberto Fernández

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